ara toca

 

Me hubiera gustado hoy hablar de las pensiones y de los costes sobre el sistema por las teóricas políticas activas de empleo, que tan malos resultados han dado en los últimos años, más de 6, por su diseño obtuso. Asunto este del que, no hace mucho, me pedía que hablara un asiduo lector del blog, Manuel, que me lo viene solicitando insistentemente al ver como se asoma al precipicio el sistema público de pensiones del que es beneficiario. Pero tenemos más asuntos de los que deberíamos tratar porque caminan hacia el precipicio, como la banca, que no está preparada para la entrada en vigor el próximo mes de enero de la directiva europea sobre Mercados de Instrumentos Financieros, MIFID II (Markets in Financial Instruments Directive) y que nos puede deparar algún disgusto. Me hubiera gustado citar el que hubiera sido el cumpleaños de una persona muy querida y que nos dejó hace muy pocos días. Pero nada de todo esto es posible porque, llegados aquí, hay que tratar de ello.

Hace ya mucho tiempo que el problema se ha instalado entre nosotros y no hay día en que, por una u otra causa, no haya que abordarlo. Como todos los problemas, es molesto, en este caso más porque afecta a los sentimientos. De todos, porque todos tenemos sentimientos. En este extremo es donde empiezan las asimetrías que se están produciendo en este tema, en que una de las partes niega que la otra tenga sentimientos sobre el asunto. Hasta la fecha, solo de pasada, he hecho alguna referencia de forma velada al conflicto que se ha instalado. Tan solo el verano pasado introduje una lectura suficientemente explicativa, en lo económico, del error que suponía la deriva. Y lo hice por el cariz que estaban tomando los acontecimientos. Pero estos han ido en aumento, con un desencuentro, hasta hoy mismo, que no tiene fin. Y, me gustaría equivocarme, puede seguir in crescendo. Sí, estoy hablando de Cataluña.

¿Nadie parece darse cuenta del daño que se está produciendo en el país, sea uno o fueran dos?, daño económico, social, político, incluso daño moral, porque en un estado democrático, que forma parte de la unión política y económica más relevante del mundo, no se puede alentar la ruptura de la convivencia por vía del incumplimiento de la norma que asegura la convivencia, ¿qué ejemplo obtienen aquellos que, por edad, están accediendo a la democracia? La política sirve para superar desencuentros. La creación de conflictos no es una práctica política, no sé cómo llamarlo, pero sé que no es política. Hacer política es algo ilusionante porque permite resolver conflictos y necesidades y sirve para aunar voluntades. Disgregar, separar, desunir, distanciar, nada de eso es política.

Fuente: Proyecto C-intereg. CEPREDE

Fuente: Proyecto C-intereg. CEPREDE

Cuando hablamos de economía también tratamos de política, porque hablamos de política económica, que no es más que el conjunto de medidas que aplican las autoridades para intervenir en la actividad económica. Uno de los más importantes instrumentos de política económica es el presupuesto, de un país o de un ayuntamiento. Y para su aprobación se requiere que los representantes políticos, elegidos por los ciudadanos, den su opinión al respecto. Por supuesto estamos hablando de una democracia, pero ¿con que fuerza moral podrá exigir un gobernante a un ciudadano el cumplimiento de un presupuesto aprobado por unos representantes políticos que al mismo tiempo se saltan las normas para otras cuestiones?, ¿qué fuerza moral podrán argüir los representantes políticos para exigir a los ciudadanos que paguen los impuestos que sostienen la estructura política de que se trate si ellos mismos se saltan las normas a su antojo?

Estamos ante un asunto muy serio y muy delicado al tiempo. Delicado porque la desafección hacia el estado puede venir dada porque los ciudadanos no sienten el estado como algo propio. Porque los ciudadanos sienten el estado como propio cuando éste acude en su ayuda en los momentos difíciles. No necesitamos al estado cuando todo va miel sobre hojuelas, como no necesitamos al médico cuando estamos sanos. Pero desde 2008 para acá hubo muchas personas que necesitaron la ayuda del estado y se preguntaban ¿dónde está? Personas que entienden de los asuntos políticos lo relatan muy bien. Afirman que la desafección hacia el estado, y las comunidades autónomas son una parte del mismo, estuvieron a punto de provocar un grave problema político en Cataluña y la mejor forma que entendieron los responsables políticos de las decisiones que estaban adoptando fue la de desviar la atención hacia la administración central del estado con el famoso lema “Espanya ens roba” (España nos roba) desautorizado, con datos, en el libro citado al comienzo. Es fácil entender que, si culpabilizas a otro de tus carencias, superas tu posición crítica y generas una dinámica de comprensión y empatía.

Pero la realizada es terca y como no se puede engañar a todo el mundo durante todo el tiempo, al final se termina conociendo la verdad, aunque el daño ya está hecho.

Comercio Interregional de Cataluña con el resto de España. Fuente: Proyecto C-intereg. CEPREDE

Comercio Interregional de Cataluña con el resto de España. Fuente: Proyecto C-intereg. CEPREDE

No podemos minimizar la importancia de Cataluña, representa el 19% del PIB (Producto Interior Bruto) del país, sin haber perdido importancia respecto del resto de las regiones desde 2002 y es la segunda comunidad autónoma más poblada con el 16% de la población de España. Por tanto, no podemos minimizar la transcendencia del problema, en lo económico. Aunque a mí me parece más importante la transcendencia en lo político y lo social, pues se podría llamar el fruto de un fracaso colectivo.

Intercaladas con estas breves líneas les he dejado un par de cuadros sobre la importancia de Cataluña en el comercio, ya sea en sus relaciones con el resto de España como con el exterior. Y pueden verse luces y sombras en ello, como siempre, pero expresan la importancia de la región. No me gustan las predicciones sin fundamento y como no tenemos modelos ciertos que nos permitan conjugar los distintos factores que intervienen en este asunto, no haré pronóstico de lo que puede ocurrir si se consuma el disenso o, incluso, si no se consuma por el ejercicio de la soberanía, pero con el rechazo de una parte importante de la población. De lo que sí tengo constancia es de que fuera de la UE (Unión Europea) hace mucho frío, especialmente para aquellos que una vez fueron parte.

Palacio de la Generalitat. Fotografía del autor

Palacio de la Generalitat. Fotografía del autor

Pensaba que la constitución que nos arropa incluía a todos, pues, aunque no guste, se puede cambiar, solo hace falta convencer al resto, en un ejercicio democrático. Lo que sí es cierto es que sus 169 artículos están vigentes, como la disposición adicional primera y las restantes. Y es por eso que no se le puede pedir a un estado, sin fundamento legal alguno, que renuncie a su sentido de ser, que está amparado en un texto aceptado. Me resulta inconcebible, por la experiencia acumulada por haber vivido en Cataluña, dos veces a lo largo de mi vida, y haber viajado a aquella tierra con asiduidad y mantener relación con muchas personas y empresas de allá, que el mesianismo se esté dando allí y el “seny” esté brillando por su ausencia. Por eso creo que “ara toca parlar” y es urgente.

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

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