exportar, ¿qué?

 

Todo el mundo, políticos, analistas, sociólogos, historiadores, taxistas, tertulianos, tenderos, religiosos, biólogos, videntes, periodistas y, por supuesto, economistas, nos habla de que la solución a nuestra crisis económica, la de España, pues al parecer el resto del mundo no está en crisis, es ser más competitivos en los mercados internacionales, para poder aumentar nuestras exportaciones, lo que supone unos costes menores de los productos que fabriquemos, lo que va ligado a unos menores costes salariales. Esto último me lleva a pensar que los productos que fabriquemos solo deben incorporar mano de obra, pues parece que no hay que reducir los costes de ningún otro componente.

Y cuando uno escucha estas admoniciones se plantea que es posible que además de aumentar las exportaciones, de no sabemos bien qué, quizá debamos reducir las importaciones. Pues uno observa con preocupación, a pesar de las monsergas habituales, que un incremento del consumo en este país está ligado a un aumento veloz de las importaciones y el déficit comercial ha vuelto a aumentar y como no teníamos suficiente deuda con el exterior, más leña, digo deuda, al fuego.

Cuando, sin salir de casa, uno indaga en el origen de los productos que le rodean, descubre asombrado que, muchos de ellos, proceden de países, con salarios tan ínfimos, como Alemania, Italia, Francia, Holanda, Reino Unido y lógicamente te tienes que preguntar ¿Por qué? Empecemos con un ejemplo ilustrado e ilustrativo, ¿han comprado ya el nuevo Diccionario de la Lengua Española, el que sirve para conmemorar el tricentenario? Pues en él descubrirán que está impreso en Italia, en Varese para ser más exactos, en plena Lombardía, una de las zonas de mayor renta per cápita del país; a continuación podríamos preguntarnos ¿de qué nacionalidad son los medios de transporte de una impresión que luego hay que llevar a encuadernar a Barcelona, en España, de momento?, ¿No contamos en España con impresores que puedan hacer ese trabajo?

Edificio de la Secretaría de Estado de Comercio

Edificio de la Secretaría de Estado de Comercio

El ejemplo anterior, donde tratamos con un trabajo desarrollado en una zona con altas rentas y, en consecuencia, se supone que con salarios más elevados que los españoles, me lleva a considerar que el problema no estará en los salarios; el problema debe de estar en la capacidad técnica para hacer ese producto y esa cuestión, la capacidad técnica, responde básicamente a la inversión en medios, en tecnología, y a la formación y de ello ¿quién es el responsable?

Salgamos de casa y sigamos con esta sesión de observación. Si viajan en el Metro de Madrid y se detienen a mirar las lámparas de iluminación de muchos de los vagones que circulan por sus vías, podrán observar, si se fijan con detalle, que esos fluorescentes llevan impreso, de manera perfectamente legible, un “Made in Germany” que nos termina de situar, ¿tenemos que importar las lámparas, no sabemos fabricarlas? Si no sabemos fabricar una simple lámpara o imprimir las páginas de un diccionario, ¿qué vamos a exportar?

En un post anterior hablé de esta cuestión, competitividad, y me referí a esto de las importaciones exóticas, y en uno de los primeros, hace falta actividad, anticipaba el problema que tenemos en el país. Transcurren las semanas, pasan los meses y, a este ritmo, veremos caer los años, y seguiremos sin hacer nada. Es posible que sea cierto que en Europa tengamos un cierto problema de oferta, por falta de productividad, pero lo que desde luego es muy cierto es que en España, Cataluña incluida, tenemos un grave problema de empleo y de desigualdad. Y mientras no se pongan en marcha políticas activas de empleo, que incluyan planes de formación y actividades rentables por modernización del país, no resolveremos el problema fundamental que es el paro. No olvidemos que la desigualdad la genera la inactividad, el paro.

De poco servirá evitar una deflación en la zona euro, en su conjunto y a corto plazo, con políticas monetarias más o menos agresivas, si a medio y largo plazo la eurozona va a quedar sumida en un área de depresión por falta de actividad. ¿O alguien piensa, de verdad, que la sombra de la inanidad que atormenta a España no terminará extendiéndose por Europa si no se adopta otra política económica?

Vivo en una zona de Madrid en la que la tasa de paro registrado no alcanza el 10% de su población activa, gracias a que sus habitantes son en su gran mayoría funcionarios y profesionales, y noto que estos te miran con desconcierto cuando les hablas de los problemas, no ya del país en su conjunto, sino de la ciudad de Madrid, con una tasa de paro de más del 20% ¿creen acaso que si continúa por más tiempo la depresión en la que estamos sumidos en el país no habrá que prescindir de funcionarios y profesionales, a los que no se podrá pagar, y la inactividad les alcanzará? Algunos, que reconocen el problema, te cuentan que son sus hijos los que se exportan para poder poner en práctica los conocimientos adquiridos.

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

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