falacias sin rubor

 

Sin rubor, porque quiénes las sueltan no sienten complejo alguno al transmitir semejante cúmulo de falsedades. Pero también sin coste aparente, porque las autoridades económicas y monetarias no les llaman la atención a los autores por propalar cuentos sin fin que luego generan esas graves situaciones de desconcierto entre los ciudadanos. En vez de contribuir a la educación financiera, algunos utilizan los medios para intentar captar ingenuos.

La semana pasada les hablaba de las pensiones, porque me lo había pedido mi amigo Manuel con reiteración. Y fui prudente al citar muy de pasada el talón de Aquiles de los planes de pensiones de naturaleza privada, su rentabilidad. Sin olvidar las ventajas fiscales que se les conceden a los planes de pensiones privados del tipo individual. Ventajas que, vaya por delante, yo aumentaría para generar más ahorro en el sistema. Pero algunos pretenden vendernos humo, sin cuento. En vez de enseñar y convencer de la bondad de este producto, lo único que conseguirán es que la gente se retraiga cuando vea que las expectativas prometidas no se cumplen.

El director comercial de Bestinver le decía a los lectores de El Confidencial (https://www.elconfidencial.com/) el pasado lunes que “Con 30 años y 1.000 euros anuales de aportación, tendríamos más de 330.000 euros al jubilarnos”. Leído así, a bote pronto, una persona, que no esté mínimamente preparada en lo tocante a los planes y fondos de pensiones, se frotaría las manos por las estupendas expectativas que ponía el señor Trillo ante nuestros ojos, mejor dicho, nuestra cartera. Nada menos que multiplicar casi por 10 lo aportado.

¡Ay con el diablo y los detalles! Lo que nos dice es, aporte Ud. 38.000 euros (que es el resultante de aportar 1.000 euros anuales hasta la jubilación a los 67 años, partiendo desde los 30) y habrá acumulado un capital de más de 330.000 euros, porque ‘le vamos a asegurar una rentabilidad del 10% anual durante esos 38 años’. ¿alguien cree que existen fondos de pensiones que hayan acumulado rentabilidades del 10% anual, de promedio, durante 38 años? Pero es que además la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) nos tiene advertido que rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras”. Y todo ello sin olvidar que está comparando euros de hoy con los de dentro de 38 años. Porque alguno ya se habrá dado cuenta de que aquí hay un pequeño gato encerrado. Lo que nadie nos dice es que los euros de hoy no valdrán lo mismo dentro de 38 años. Porque una de las cosas que nos dicen los gestores de planes de pensiones es que las pensiones públicas pierden poder adquisitivo con el paso del tiempo, y aunque no ha sido la norma en los últimos 20 años, puede empezar a serlo a partir de ahora. Y, cabe preguntarse, ¿los euros del plan privado no pierden poder adquisitivo?, ¿no están afectados por la inflación? Si suponemos una inflación del 1,5% anual promedio, menor que el objetivo del Banco Central Europeo (BCE), resulta que los famosos 330.000 euros se nos han convertido en 200.000 euros, aproximadamente. Vaya desilusión que nos acaban de dar las matemáticas reales no las virtuales.

Pero sigue el juego del desvarío al que contribuyen los medios de comunicación al destacar en titulares lo que no es más que una falacia comercial, una más de las muchas que nos acompañan día a día. Creo, sinceramente, que si alguien quiere invertir en un fondo de inversión o suscribir un plan de pensiones privado de tipo individual debe leerse el manual de la CNMV, del que les dejo el enlace. Y hagan preguntas, todas aquellas que sean necesarias para estar seguros de lo que están contratando y de los compromisos que están asumiendo. No olviden que el o la que les habla desde el otro lado de la mesa de la oficina bancaria o de la gestora de planes de pensiones o de la sociedad de valores, lo hace en nombre de parte interesada, no es neutral. Esto es un negocio.

Menos mal que a veces, solo a veces, aparece alguien sensato que nos advierte de ciertos cantos de sirena. Supongo que habrán oído hablar del Bitcoin, la moneda que no existe físicamente y que no emite ningún país. Aquí podrán ampliar la información sobre el Bitcoin. Como cualquier divisa cotiza y se puede comprar en el mercado, su precio actual ronda los 7.000 dólares, no me pregunten por qué, pero la demanda de Bitcoins se ha disparado. Tanto que en los últimos 12 meses su precio se ha multiplicado más que por 10. Y aunque algunos pensamos que estamos ante un nuevo fenómeno de tulipanes, hay gente que lo defiende sin más preguntas. Y por eso es de agradecer que el reputado gestor de fondos de inversión García Paramés al ser preguntado sobre si invertiría en la dichosa moneda contestó, “No, ya me han dicho que hay gente que gana al blackjack de manera recurrente, pero yo no me atrevo.”

El aumento de las temperaturas, tanto por las consecuencias derivadas del cambio climático que, sin darse cuenta, ya empiezan a reconocer algunos al ver que los muros blancos no les protegen contra lo inevitable, como el provocado por la implosión política que se ha producido en las últimas semanas en nuestro país, afectan a cualquiera. Y eso lleva a veces a hacer manifestaciones inapropiadas, sobre todo cuando se formulan desde una supuesta altura intelectual. La cantidad de defensores de lo incierto, por falaz, que tenemos en el país y que, además, lo venden con frases de una rotundidad apabullante, es muy elevada. Hace varios días el doctor en Economía, y muy activo tertuliano, Juan Ramón Rallo afirmaba en una charla con lectores en El Confidencial (https://www.elconfidencial.com) que “Debemos liberalizar la economía para emerger las actividades en negro”. Que en Román paladino significa que hay que bajar los impuestos, porque la culpa de que haya economía sumergida la tienen los impuestos, no los golfos que se están descubriendo, no, la tiene la regulación. ¿Saben que los EEUU ha vuelto a imponer medidas regulatorias al sector bancario porque la desregulación causó la crisis?

Y es que ese mensaje de que los impuestos implican que la economía no es libre es constante, como el de que no hacen falta regulaciones. Es un mantra que, a pesar de lo padecido, sigue y sigue, inasequible al desaliento. Sobre lo primero basta con ver la disminución de prestaciones del sector público que se ha producido en España con la caída de la presión fiscal y sobre la ausencia de regulaciones que se lo digan a los que invirtieron en Gescartera, en Forum filatélico, en las preferentes bancarias o en Gowex, o los que confiaron en ciertas compañías auditoras sancionadas por no cumplir las normas. Pero cuando no hay coherencia no se pueden espera más que mensajes apocalípticos o falaces.

Le pregunta un lector al citado economista:

¿Hay alguna forma de predecir con cierta seguridad la tendencia del cambio de moneda, o es una “lotería” incluso con estímulos como las subidas de los tipos de interés? Recuerdo que muchos analistas pronosticaban la paridad euro-dólar a finales de 2016 y mire usted donde estamos ahora.

Y el muy aplicado profesor le contesta:

Es una lotería porque depende de las expectativas que tengan los inversores sobre el comportamiento de los banqueros centrales. Y esas pueden cambiar por un movimiento de cejas, una subida de tono en el discurso o un gesto determinado durante una rueda de prensa.

La profundidad de la respuesta se comenta por sí misma. Cuando oyes toda esta propaganda barata es fácil recordar aquello de Luis de Góngora “Ándeme yo caliente y ríase la gente”.

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

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