¿pasado?, ¿futuro?

 

Monedas rodandoNo hace mucho, en una sesión de información financiera ofrecida por una entidad bancaria, uno de los analistas que comentaba la situación en los famosos mercados, hizo la siguiente apreciación, “eso son historias del pasado”. Rápidamente pensé, ¿habrá historias del futuro? No existen historias del futuro, las historias son necesariamente del pasado. Lo que ocurre es que el pleonasmo, confundido con retórica, las frases largas, pero vacuas, y las palabras sobreesdrújulas, pero insulsas, se imponen hoy en día para dar apariencia de fundamento, allí donde no lo hay.

En estos días estamos viviendo unas historias de tarjetas, que está poniendo al descubierto la sordidez en la que se mueven infinidad de personajes de esta sociedad, muchos de los cuales pretenden darnos lecciones de economía, a cada paso, e inclusive de ética; sin reparar en el daño que se están haciendo a ellos mismos. Porque estarán de acuerdo conmigo en que las explicaciones ofrecidas por el Decano de los economistas de Madrid sobre camisones y pijamas son, cuando menos, esperpénticas. A este último le debemos añadir lo dicho por todo un exsecretario de estado de Hacienda que pretende convencernos de que no existe falta fiscal por su parte o delito fiscal por parte de la entidad.

Y llegados a este punto, creo que todos debemos pronunciarnos, de una u otra forma sobre el sarao que se está formando en el país con este y otros asuntos, a los que, con anterioridad, he tratado técnicamente, pero también con ironía y humor; el asunto de la crisis de las entidades financieras, aquí; la opacidad de la SAREB, aquí; la mal llamada reforma fiscal, aquí, la extraña publicidad de Hacienda, aquí. Y hablo de sarao porque esto que está ocurriendo adquiere, cada día que pasa, las características propias de un festival de despropósitos.

Empezaré por afirmar, y seguro que para asombro de muchos, que el tema de las tarjetas es, cuantitativamente, de orden menor; pues 15 millones de euros en 10 años, es algo de tono menor si lo comparamos con los préstamos concedidos, aquí, a un conocido empresario que aguarda en prisión la llegada de mejores tiempos. Y es de tono menor si lo comparamos con el coste que asume la Comunidad de Madrid, aquí, por un hospital cerrado. Y es de tono menor si lo ponemos en relación con el sobrecoste de un velódromo, aquí, que propició un exministro y expresidente autonómico que se encuentra a la sombra. Y es un caso ridículo si lo comparamos con el sobrecoste de la ciudad de la cultura, aquí, de la capital que da nombre al camino más famoso, ciudad de la cultura que está sin terminar.

Lo que ocurre es que es un asunto que, desde lo ético, refleja inmundicia, y desde lo económico, refleja ineptitud. Porque los ‘cobrantes’, los ‘tarjetistas’ negros, entre ellos también los hay negreros, son los responsables de decisiones que han permitido llevar a cabo las operaciones que, en conjunto, han supuesto que el estado tenga que hacer frente a 23.000,0 millones de euros, más o menos, a pesar de lo cual nadie se sonroja. Y el colmo de la desmesura es que, en un alarde de cinismo, estos rufianes, acudan a televisiones y radios a defender las historias de camisones, cubatas, vinotecas, comilonas y demás estipendios.

Es cierto, cuantitativamente es de tono muy menor, cualitativamente es vergonzante y deja al descubierto muchos comportamientos miserables. Pero el sarao no ha concluido, sigue vivo; por eso tenemos derecho a saber que ha ocurrido con los créditos fallidos de una serie de entidades financieras, Catalunya Caixa, NovaCaixaGalicia, Caja del Mediterráneo, Caja Castilla La Mancha, Caja Sur, Caja España, Caja Duero, Banco de Valencia y otras tantas entidades a las que el estado, directa o indirectamente ha tenido que sostener. Y si es cierto, aquí, que el FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) ha puesto en manos de la fiscalía 23 operaciones irregulares, debemos conocerlas sin demora.

Las monedas corren sin sentido, como pollos sin cabeza que se dice, y siempre hay alguien dispuesto a atraparlas y detener la carrera. No podemos seguir confiando en que la fortuna se apiade de nosotros y que los elegidos para ocupar ciertos puestos sean honrados de muy alto precio; tenemos que asegurarnos que nadie se aprovecha. Por eso son necesarias normas claras y precisas de control económico. Por eso es necesaria la transparencia, porque permite la información y el conocimiento. El llamado control de gestión o auditoría interna o inspección de los servicios es una función vital en cualquier organización que se precie. Y aquellas en que no existe o no funciona convenientemente no son entidades dignas de aprecio.

Por eso hay que hacer muchas más preguntas que las que leemos en los medios, ¿por qué la auditoría interna lo detecta ahora y no antes?, ¿por qué la auditoría interna de ciertas entidades no está sometida a los criterios técnicos aplicados a los auditores externos?, ¿por qué aún estamos esperando una respuesta contundente de la justicia?, ¿por qué los afectados no han perdido el beneplácito del Banco de España para operar en entidades financieras?, ¿por qué no se exige la cumplimentación de un cuestionario urgente, por parte de todas las entidades que han recibido ayudas públicas, y que sirva para despejar dudas?

Recuerden conmigo:

A un panal de rica miel
dos mil moscas acudieron,
que por golosas murieron
presas de patas en él.
Otra dentro de un pastel
enterró su golosina.
Así, si bien se examina,
los humanos corazones
perecen en las prisiones
del vicio que los domina.

Félix María de Samaniego
(1745-1801)

Cuando nació Samaniego hacía cuarenta y tres años que se había fundado el precedente que dio lugar a la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, caja de ahorros que sería la base sobre la que se construyó Bankia ¿tendría Samaniego alguna información privilegiada sobre lo que iba a ocurrir? Si fuera verdad, la fábula habría sido una auténtica historia del futuro.

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

3 comentarios en “¿pasado?, ¿futuro?

  1. Francisco

    Poco a poco AQUÍ POR FIN está siendo imposible ocultar tanto robo. ¿Será este país capaz de salir de nuevo adelante?.

     
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  2. Schwarzkopf

    Muy bueno, me gusta mucho el artículo, espero que llegue un tiempo en el que la gente deje de engañar, estafar y aprovecharse por sistema. En este país parece que si no lo haces eres “tonto”.

     
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  3. Esmeralda

    Pleonasmo, qué bonita palabra para definir lo que algunos malos abogados, gestores, comerciantes, empresarios, políticos y vendedores de humo, en general, hacen para intentar convencernos de que ellos están en lo cierto y nosotros, no. Me la apunto 😉

     
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