pensiones, seriedad

 

La semana pasada, a mi amigo Fernando, a la vista de la noticia de que el Gobierno disponía de otros 1.000 millones de euros de la, más que famosa, hucha de las pensiones para pagar el IRPF, le bajaron los triglicéridos y el colesterol, entre otras cosas, fruto del estado de ansiedad que le causó la noticia. Y es que mi amigo Fernando, que casi acaba de estrenar su pensión, lleva una azarosa existencia con esto de la disminución del Fondo de Reserva de la Seguridad Social, que es el nombre correcto de este fondo soberano de inversión, que se nutre, con carácter prioritario, de los excedentes de la Seguridad Social y siempre que las circunstancias económicas y financieras del sistema lo permitan.

Del Fondo de Reserva se empieza a hablar, legalmente, en septiembre de 1994, se concreta en agosto de 1997 y empieza a recibir las primeras dotaciones en el año 2000. Debió ser para empezar con ánimo el nuevo milenio, pues como sabemos éste empezó el día 1 de enero de 2001.

Fernando no entendía por qué esa disposición, bueno hay más cosas que no entiende, pero del resto hablamos otro día. La Seguridad Social efectúa a aquellos pensionistas que corresponde las oportunas retenciones a cuenta del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y las ingresa en Hacienda los días 20 de cada mes, porque ese dinero ya no es suyo, es de los pensionistas y la Seguridad Social lo ingresa en Hacienda en nombre de aquellos, como hace cualquier empresa con sus trabajadores o las administraciones públicas con sus funcionarios. Y el pago de esas retenciones a la Hacienda Pública no se puede aplazar.

Diferencia entre dotaciones y disposiciones en el Fondo de Reserva de la Seguridad SocialPero, aparte de la duda técnica, son muchos y muchas a los que, como a Fernando, les preocupa el asunto de las pensiones. Aunque parece que no sea un tema sobre el que debamos hablar, discutir o estudiar con seriedad y abordar una solución factible, que se dice en programación lineal, para despejar el muy oscuro futuro de las pensiones públicas, porque no se trata en ninguna de las famosas tertulias, ni tan siquiera en comisiones parlamentarias. ¿Alguien piensa que esto se va a arreglar por decreto o por una simple expresión de voluntad?

Pues vamos a ponernos serios sobre el tema. En el año 2011 se alcanzaba el mayor saldo procedente de la suma de las dotaciones acordadas por Consejo de Ministros desde el año 2000 y de los excedentes procedentes de las Mutuas colaboradoras de la Seguridad Social. Menos de 5 años después nos hemos comido todas las aportaciones realizadas pues el diferencial, después de los 1.000 millones de euros que sobresaltaron a Fernando, se ha vuelto negativo, lo que significa que el Fondo de Reserva de la Seguridad Social está viviendo de las rentas acumuladas desde su creación. Buen trabajo de demolición en menos de 5 años de una labor de más de 10. A pesar de lo que opina algún dirigente sindical, que a lo mejor está pensando en otra cosa o quiere copiar a Epi y Blas.

El asunto es muy serio, tan serio que conviene manejar algunos datos para cuantificar adecuadamente la importancia de lo que estamos tratando. En el año 2015 el Presupuesto General del Estado ascendía a 162.000 millones de euros, sin incluir operaciones financieras, las pensiones atendidas por la Seguridad Social en dicho ejercicio fueron 115.000 millones de euros. Una relación del 71% de las pensiones con respecto al presupuesto. En 2005 el Presupuesto General del Estado fue de 114.000 millones de euros, también sin incluir operaciones financieras, las pensiones atendidas por la Seguridad Social en ese año fueron 69.000 millones de euros. Una relación del 60% de las pensiones con relación al presupuesto. Un aumento de 10 puntos porcentuales en 11 años ¿Se dan cuenta de la importancia creciente que suponen las pensiones públicas?

Y es que el asunto de las pensiones está afectado por múltiples cuestiones, la paupérrima tasa de natalidad del país, el descenso de la población en edad de trabajar en los últimos años, la disminución de los salarios medios (vean en la nota de prensa del INE los datos del índice con base en 2012), el aumento de las nuevas pensiones con relación a las que son baja y, el más importante, el aumento del número de pensionistas, en términos absolutos y relativos con relación a la población total. No comparto el criterio del economista y demógrafo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas Juan Antonio Hernández Cordón de que todos los que hablamos de esta cuestión queramos crear miedo sin razón, o de que, en una nueva versión unamuniana del ‘que inventen ellos’, ahora toca decir ‘qué traigan ellos a los nuevos habitantes’. El problema no se resolverá si no abordamos el asunto sin pasión y con voluntad y argumentos científicos. Probablemente este sea el asunto más delicado del estado de bienestar, pues es en el que resulta más complicado corregir las tendencias y exigen acuerdos de largo plazo. Y este asunto sí merece un pacto de Estado.

Pensiones de jubilación 2005-2015En el cuadro anterior podemos ver la evolución de las pensiones de jubilación entre 2005 y 2015. Su número y la cuantía de la pensión media de las altas y de las bajas. La diferencia relativa entre la pensión media de las altas y de las bajas aumenta considerablemente, la diferencia relativa nos habla de una brecha mayor cada día, lo que significa que las pensiones nuevas son mucho mayores que las que se dejan de percibir. Por descontado que el número de pensiones de jubilación ha aumentado, un 20% desde 2005, casi a un ritmo de 2 puntos porcentuales cada año. Por último, si comparamos las pensiones medias de las altas con el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) observamos que la distancia aumenta año a año, a pesar de los esfuerzos entre 2005 y 2011 por aumentar el SMI; en el momento actual la pensión media de alta es el doble que el SMI y, en mi opinión, es un dato que muestra una situación insostenible a largo plazo. Las demás conclusiones se las dejo al lector.

No soy un detractor de los sistemas públicos de pensiones, al contrario, soy un defensor, pero tampoco me gusta atacar los sistemas privados, así que no me convencen los argumentos teñidos de prejuicios hacia los sistemas privados o públicos, por creer que la solución solo está en una de las partes del campo. Conozco una persona que tiene un plan de pensiones privado al que no hace aportaciones desde hace 19 años, el fondo no ha cambiado de valor en todo ese tiempo, los gastos de gestión se han comido los rendimientos, si es que los ha habido. Ya ven que en todos los terrenos de juego hay ineficiencias. Por eso me pareció tan irresponsable la reducción de las deducciones por aportaciones a planes de pensiones en la última reforma fiscal y su cambio por aportaciones a fondos de corta duración, todo un disparate fiscal, económico y financiero.

En este país hay expertos de gran seriedad y diferente orientación política que, estoy seguro, estarían dispuestos a formar parte de un grupo de estudio al que los grupos políticos deberían comprometerse a hacer caso en sus conclusiones. Repito, un pacto de Estado en esta materia bien merece el apoyo al Gobierno que acepte ponerlo en marcha. Y para contribuir al debate me permito sugerir que:

  • Deben aumentarse las bases máximas de cotización, a pesar de los efectos perversos de los que me advertía hace 2 años el que fuera secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granados.
  • Deben eliminarse las bonificaciones a las empresas en la cotización porque no suponen un aumento del empleo y están produciendo una merma insostenible en las cotizaciones.
  • Deben equilibrarse las bases de cotización de los autónomos con sus retribuciones reales, que son mucho mayores que aquellas.
  • Deben volver a aumentar las bases de la deducción en el IRPF por aportaciones a planes de pensiones privados.

Fernando, siento no poder ayudarte a recuperar las constantes analíticas. Es más, creo que debemos estar preocupados, pero fundamentalmente por la inacción política, no porque no tenga solución.

PS: Durante el mes de agosto no dejen de visitar el blog, les tengo preparada una sorpresa. Feliz descanso.

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

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