trampas al solitario

 

Desde su constitución en diciembre de 2012 la SOCIEDAD DE GESTIÓN DE ACTIVOS PROCEDENTES DE LA REESTRUCTURACIÓN BANCARIA, S.A. (SAREB) nos ha proporcionado sobresaltos casi cada año. El último es un claro ejemplo de eso que se conoce como hacerse trampas al solitario, que expresa el colmo del ánimo tramposo en cualquier persona, no el afán de ganar a cualquier precio. Y es que hacerse trampas a uno mismo demuestra un ego tan desmedido que, la persona en cuestión, no puede soportar ser derrotada ni por ella misma. Pero también expresa el engaño que se propicia por una persona o entidad al intentar transmitir o hacer llegar la idea de que no pasa nada o de que, justamente, pasa lo contrario de lo que realmente pasa. Las trampas al solitario son más frecuentes de lo que creemos. Los estudiantes suelen ser muy proclives a hacerse trampas al solitario. Algunos gobernantes también. Pero mientras que aquellos están poniendo en juego su porvenir, estos están poniendo en juego las reglas de convivencia y nuestros recursos.

Desde que el querido “fraile” inventara la partida doble, a finales del siglo XV, la contabilidad ha dado muchas vueltas y ha estado sometida a todo tipo de presiones atmosféricas o ambientales, sujeta a infinidad de adaptaciones por la influencia de los cambios tecnológicos e incluso la han intentado doblegar con normas ridículas y supuestos principios, pero siempre se ha sentido próxima a eso que podemos denominar “reflejar la realidad”, que no es otra cosa que transmitir la imagen fiel de la situación económica y financiera de cualquier entidad. Para los que no le identifiquen, el querido “fraile” es Fray Luca Pacioli, coetáneo de Leonardo da Vinci con el que trabajó en la corte de Ludovico Sforza. Es oportuno recordar aquí que, siglos después, algunos herederos de un tal Arturo quisieron someter a la contabilidad con artimañas y salieron tan escaldados que tiraron por la borda casi 100 años de historia.

La contabilidad, bajo ciertas reglas, se limita a contar que hay, llegó, salió, se cobró, se pagó, debemos o nos deben y, con limitaciones, a ofrecernos una aproximación a lo que se ha ganado o perdido. Porque de todo se encuentra el contable o contador. Pero algunos se empeñan, día sí y al siguiente también, en dar rienda suelta a la imaginación para que se lea lo que no es cierto y se pase de puntillas sobre lo que es cierto. Vamos, para hacernos trampas al solitario. Y esto viene a cuento de cierta modificación legal, adoptada de aquella manera, para evitar que los tenebrosos resultados que, año tras año, se vienen obteniendo en la casi olvidada SAREB no nos hagan sonrojarnos.

Patrimonio neto real y corregido de SAREB a 31-12-2016

Patrimonio neto real y corregido de SAREB a 31-12-2016

En cualquier empresa cuando disminuye el valor de alguno de sus activos hay que dotar una depreciación por deterioro del valor del activo en cuestión e incluirla en el resultado del ejercicio. La evaluación de si los activos valen lo que refleja la contabilidad hay que hacerla, al menos, antes del cierre del ejercicio y proceder a la oportuna corrección de valor, si es necesario. Y ello tiene efecto inmediato en el patrimonio neto de la sociedad y puede tenerlo en el bolsillo de los socios. Si el valor del patrimonio neto, básicamente capital más reservas, de una sociedad es inferior al 50% de la cifra del capital social, hay que restablecer el equilibrio patrimonial y, o bien se disuelve la sociedad, o bien se amplía el capital social mediante nuevas aportaciones.

Cualquier manual de derecho mercantil o de contabilidad que se precie les dirá que esta norma, que procede de antiguo, pretende asegurar que la sociedad en cuestión no mantiene en sus cuentas una ficción contable al lucir un capital y unas reservas que no se corresponden con la realidad económica. Pero hay quién gusta de la ficción y la farsa y más parecen actores que rectores de una economía.

Estado de ingresos y gastos totales reconocidos en 2016. SAREB

Estado de ingresos y gastos totales reconocidos en 2016. SAREB

Pues bien, esta norma de universal y obligado cumplimiento ha dejado de serlo para la SAREB desde diciembre de 2016 por aplicación del Real Decreto-ley 4/2016, de 2 de diciembre. ¿Por qué? La explicación que nos ofrece la exposición de motivos de la norma, en su bloque III, es tan rocambolesca que prefiero evitarles la tortura. En resumen, porque, nos dicen los sesudos autores, pensamos que es mejor así. Y, además, para colmo, con efectos retroactivos. Es decir, hay que anular los deterioros reconocidos con anterioridad. Y uno se pregunta, ¿hay alguna razón oculta, o alguien ha descubierto una nueva teoría de la contabilidad? Ni nuevas teorías ni mayor transparencia. La razón última hay que encontrarla en las necesidades de las entidades financieras que son accionistas de SAREB.

Cuando en 2015 la SAREB tuvo que reconocer unas pérdidas de ejercicios anteriores por cambios en los criterios de valoración de los activos como consecuencia de las normas del Banco de España, por valor de más de 2.000 millones de euros, lo que suponía un patrimonio neto negativo de más 1.200 millones de euros, no quedó más remedio que convertir en capital social parte de la deuda emitida y suscrita por entidades financieras, por importe de 2.171 millones de euros; alguien alzó la voz y dijo aquello de “así no podemos seguir”. Ya saben que el Banco de España es malo por acción y por omisión, y como no se podía dar marcha atrás a los criterios de valoración, solución, se alteran las normas contables y le creamos una norma ad hoc a la SAREB y todos tan contentos. De esta manera las pérdidas que haya que registrar en el futuro por cambios en las valoraciones de los activos no requerirán nuevas ampliaciones de capital y las entidades financieras no sufrirán con ello.

El auditor, que parece no tener principios propios, salvo cuando audita a empresas medias o pequeñas, da por buenos los cambios normativos y en la auditoría de las cuentas anuales de 2016, publicadas el 25 de mayo, se limita a decir que todo está bien, sin siquiera poner en cuestión una norma que no se ajusta a los principios contables generalmente aceptados. Será porque el Estado está detrás. Recuerden que la deuda emitida por SAREB cuenta con la garantía irrevocable del Estado, que significa que, si la sociedad no paga, pagamos los contribuyentes. Las cuentas anuales de 2015 han debido ser re-expresadas y las de 2014 han sido re-expresadas por segunda vez. Un ejemplo manifiesto del “no sabemos qué hacer con esto y aún nos quedan 10 años, como mínimo”.

Mientras tanto, y para no perder el ritmo, SAREB ha vuelto a aumentar su plantilla en el año 2016 un 10%. Y eso que, como ya saben, SAREB no vende, que para eso ya paga sustanciosas comisiones de 250 millones de euros anuales. Lo que sí mantiene es el salario medio de la plantilla por encima de los 97.000 euros anuales. Seguro que estas elevadas remuneraciones estarán debidamente justificadas, como lo estará el continuado aumento de la misma, que desde 2013 ha supuesto multiplicarla por 3. Cuando el Estado tenga que hacerse cargo de las pérdidas acumuladas ¿nos las explicarán esta voluminosa plantilla de empleados tan bien remunerados?

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

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