ya llegó la diversión

 

Ya empezó la función…

Así comenzaba la cancioncilla con la que una serie de dibujos animados se presentaba cada día ante los televidentes. Y el ministro silente la debe recordar muy bien porque, la pasada semana, ha puesto en marcha su habitual circo para presentar unos datos sobre el déficit público de las administraciones españolas que todos nos esperábamos, menos él. Hasta alguno de los más destacados defensores de la política económica, la de los últimos años y que sigue en funciones, se ha llevado las manos a la cabeza.

Y el ministro silente no se esperaba estos datos porque sus estimaciones de recaudación fiscal y de seguridad social eran otras muy superiores. A pesar de que, a la vista de los problemas para lograr una victoria en las elecciones generales de finales de 2015 se adelantaron ciertas rebajas fiscales, previstas para 2016, a mitad del ejercicio 2015. Un alarde de irresponsabilidad política y fiscal que prácticamente nadie quiso criticar como ello merecía y ahora nos ofrecen los oportunos frutos.

déficit2015AAPPbisPero a lo mejor no es cierto que no se esperaba estos datos, lo más probable es que los haya acertado en la intimidad, en esa en la que se hablan tantos idiomas. Porque el objetivo del ministro silente es reducir a marchas forzadas el sector público, ese que le da de comer, no olvidemos que no ha dejado de cobrar del erario público desde hace más de 30 años. Para él no han sido una sorpresa los resultados, como no lo han sido para la ministra silente, esa que encomienda su acción política a una virgen. Y es que tanta rebaja fiscal y tanta reducción de las cotizaciones sociales nos han traído estos lodos.

Y aunque parezca que no viene a cuento, conviene recordar que no hay más empleo que en 2011 ni menos parados que en 2011 a pesar de las reducciones en las cotizaciones sociales. Es decir, los beneficios fiscales aplicados no han servido para nada. Y si a ello le añadimos que el empleo creado, en sustitución del perdido, es de bajo nivel salarial, es fácil entender que la recaudación de la seguridad social sea menor.

Bajo nivel salarial que agravan los tambores de guerra por el asunto de las pensiones, aunque como estamos en pre-campaña electoral aún, los medios no están queriendo sacar a relucir este delicado tema y ponerlo sobre la mesa del debate. Y algunos ya avisamos que la famosa hucha de las pensiones se acabará, con este ritmo de déficit de la seguridad social, a finales de 2017. Pero a los ministros silentes no les preocupa, al contrario, ellos son grandes adalides de los planes privados, a los que sin embargo han castigado fiscalmente desde 2015. Un despropósito más.

Y ahora concéntrense en el cuadro de más arriba. En él pueden ver el déficit sobre PIB (producto interior bruto) en cada uno de los últimos 4 años. ¿De verdad dirían ustedes que el gobierno ha hecho algo para pasar del 6,8% al 5,2%? Tengamos en cuenta que sólo la bajada de los tipos de interés ha supuesto un ahorro, a pesar de la mayor deuda pública, de unos 3.500 millones de euros cada año. Pero es que se pagan unos 4.500 millones de euros menos al año de prestaciones por desempleo. Con esos dos capítulos, al que cabría añadir la importantísima reducción del precio del petróleo y del gas, con el correspondiente ahorro energético, ya casi se habría conseguido la reducción alcanzada. Por eso pregunto ¿qué ha hecho el gobierno en estos 4 años?

No dispongo de la capacidad de hacer un seguimiento exhaustivo de las cuentas públicas, pero voy a tener que hacerlo porque los partidos de la oposición no parecen querer entrar en ello y a lo mejor, más que auditar la deuda, habrá que auditar el gasto para saber a dónde se dirigen los fondos públicos a los que no les vemos el provecho que de ellos cabría esperar.

Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas

Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas

Pero el ministro silente, porque llevaba en silencio desde el 20 de diciembre, se ha atrevido, siguiendo su habitual línea de trabajo, de culpar a todo el mundo, menos a él mismo, y pretender asustar a cualquiera que se cruce con él. La culpa de este desaguisado del sector público español es de la seguridad social y de las comunidades autónomas. Comunidades autónomas a las que un tal Montoro animó a gastar al ofrecerles, a finales de 2014, una línea de financiación al 0% de interés. Y todo ello para que los dos agujeros negros en las finanzas autonómicas que son Cataluña y Valencia pudieran seguir su ritmo sin pausa.

Pero esto no puede seguir así, alguien tiene que poner freno al desbocado camino por el que transita Cataluña. Del déficit total de las comunidades autónomas en 2015, 18.000 millones de euros, el de Cataluña fue el 31%, 5.550 millones de euros. El de Valencia fue de 2.550 millones de euros. Pero hubo una significativa sorpresa, en Madrid el déficit alcanzó los 2.775 millones de euros ¿dónde ha quedado esa austeridad que nos transmitían las autoridades de esa región? Entre estas 3 comunidades autónomas coparon el 60% del déficit de las 17.

Para los curiosos les dejo el ampuloso plan sobre consolidación fiscal que este gobierno puso sobre la mesa al poco de llegar y que nunca se cumpliría. Y también les dejo el enlace a la noticia sobre la revisión autorizada por Bruselas de los nuevos objetivos de déficit que tampoco se han cumplido, a pesar de las reiteradas manifestaciones en sentido contrario.

Hasta que no nos decidamos a levantar los papeles de encima de las mesas y abrir todos sus cajones, me parece que no vamos a ser capaces de controlar un gasto público, necesario e insuficiente, que muy posiblemente esté mal orientado. Como tenemos que ser capaces de dotarnos de unos ingresos acorde con nuestras necesidades reales.

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

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