ansia y verdad (2)

 

seguimos.

Nadie se sorprenda por no conocer el fondo de los asuntos. Veamos el mundo en que nos estamos moviendo. Aquí les dejo una referencia a cierta información del Ministerio de Fomento, con detalles de ciertos ahorros que ascienden a 10 millones de euros anuales, tremendo. Sí, la importante cifra de 10 millones de euros. Solo con el Banco de Valencia el estado ha perdido 6.000 millones de euros, pero sin detalles, ¿nos merecemos conocer, con nombres y apellidos, los expedientes de operaciones fallidas?

Ojodecerradura

Fíjense en un detalle, sin importancia, que el famoso Memorando de Entendimiento sobre condiciones de Política Sectorial Financiera, hecho en Bruselas y Madrid el 23 de julio de 2012, y Acuerdo Marco de Asistencia Financiera, hecho en Madrid y Luxemburgo el 24 de julio de 2012, se publicó en el Boletín Oficial del Estado el 10 de diciembre de 2012, ¿no era necesario darle trascendencia?, si no lo era, ¿por qué se publicó con cinco meses de retraso? Decía un profesor que tuve en la universidad que la política económica es la que se refleja en el boletín oficial, lo demás son aspavientos.

Regresemos a los causantes de los dolores de cabeza que aún están por llegar. Pero antes una pausa académica. Cuando se estudian las operaciones de fusiones de empresas, lo primero que se analiza son las sinergias que se producen entre los intervinientes y que la operación de que se trate pone de manifiesto. Una sinergia es algo positivo. Se analiza que son, por ejemplo, fusiones entre empresas que operan en mercados distintos o que pueden compartir una misma red logística con el consiguiente ahorro en costes o que tienen productos complementarios y supone una ampliación de la gama. Lo que no se acepta nunca es que dos empresas que se dedican exactamente a lo mismo, que operan en el mismo mercado y que tienen sus tiendas unas frente a las otras, para hacerse la competencia, se unan. Las consecuencias más inmediatas son el cierre de un gran número de tiendas y una traumática reducción de plantillas y equipos.

Cuando ya era notorio que un gran número de cajas de ahorros españolas tenían dificultades, aunque no todas, y debían reducir su número para, mediante fusiones, aumentar su tamaño y así poder obtener financiación en los mercados internacionales con más facilidad, el gobierno adoptó el Real Decreto-ley 9/2009 sobre reestructuración bancaria, que fue recurrido por varias comunidades autónomas ante el Tribunal Constitucional, que ha fallado recientemente que, salvo un inciso técnico sin efecto real en la norma, esta se ajustaba a la constitución.

Al tiempo de dictar la norma, se iniciaron los estudios de posibles uniones entre entidades que, básicamente, no compartían mercados locales, para acelerar ese proceso de aumento de tamaño y mejorar su situación. Pero siempre hay alguno al que le gusta dar la nota, en este asunto tuvimos tres notas, con el beneplácito del Banco de España. Uno de los recurrentes del citado Real Decreto-ley, la Xunta de Galicia, dijo que sus cajas eran sus cajas y allá, en territorio celta, no entraba nadie. Y así, en consecuencia, con gran estupor entre los expertos, se decidió que se unieran las dos cajas de ahorros de Galicia. Decisión de gran calado estratégico y si no me creen, pregúntenles a los exempleados de esas cajas y a los dueños de locales en que se ubicaban las oficinas cerradas. Así nació el Banco NCG.

MonedasPero esto iba a salir mal. Empezaron por vender, bajo control del estado, una filial que se llamaba Banco Gallego y que compró el Banco de Sabadell, que como últimamente ocurre, pasaba por allí, y que le costó al estado una minucia, 245 millones de euros. Pero este nuevo ‘Banco NCG’ (del que salió EVO Banco) nos ha costado un poquito. Para empezar el estado ha tenido que inyectar capital por importe de 5.425 millones de euros, de los que en largos plazos se recuperarán 1.003 millones de euros del grupo comprador, que es de Venezuela. En definitiva, un coste de casi 5.000 millones de euros para el estado. Y ahora, que la operación no está aun autorizada por los responsables de la Unión Europea, el comprador no está muy satisfecho con el precio acordado.

En el anterior episodio de esta serie de ‘ansia y verdad’ habíamos reflejado pérdidas directas por importe de unos 12.000 millones de euros. Y si les añadimos las del capítulo de hoy ya llegamos a los 17.000 millones de euros. Y aquí no se incluyen las pérdidas que nos salpicarán de los famosos EPA, ni las de las ventas de activos por la SAREB (Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria). La falta de conocimiento veraz me sigue causando ansia por saber sobre una cuestión que nos va a costar mucho dinero a lo largo de mucho tiempo.

Seguirá

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

3 comentarios en “ansia y verdad (2)

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  2. Pingback: ansia y verdad (3) | real de a ocho

  3. Jacinto Moral

    Y hablando de banca, que no es poco lo ya reflejado, algún día me gustará que alguien me ilustre sobre los beneplácitos y sinergias de la “fusión”, perdón, de la operación de desaparición del BANESTO, una vez más con la complicidad del Banco de España. Porque no nos olvidemos que los costes sociales también existen…

     
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