pensiones

 

He dedicado algunas entradas al tema de las pensiones, ya sea de forma directa o por alusiones, que diría aquél. Y le he dedicado tiempo y espacio porque es un tema de vital importancia, empezando por la cuantía del gasto. Las pensiones de naturaleza contributiva suponen cerca de 120.000 millones de euros al año al Sistema de Seguridad Social, el mayor concepto de gasto público del país. Por cierto, en los países avanzados y con convenios entre sí, las pensiones se movilizan con los ciudadanos y se van allá a donde estos se quieren ir a vivir, hay muchas condiciones a la movilización, la casuística es muy amplia, pero se mueven, porque se mueven las personas y la clave no es que la pensión haya que pagársela a un ciudadano de otro país que trabajó en el nuestro, lo crítico es que se vaya a otro país a gastar la pensión dignamente devengada. Así que cuidadín con menospreciar el sentir de “los otros”, porque la pensión está garantizada por el país en el que quieren estar esos otros y se llevarán con ellos su capacidad económica.

Volvamos a las pensiones, que mi amigo Manuel está esperando por ello. Las hay de muchas clases, jubilación, incapacidad, viudedad, etc., de muchos orígenes, contributivas o no contributivas, de diversas maneras de constitución, por acumulación o por reparto. Pero la clave es que las pensiones son el instrumento que debe permitir una vida digna al alcanzar la edad en que se termina la actividad laboral o profesional y que se ha generado con las contribuciones efectuadas en el pasado.

Llamamos pensiones contributivas a aquellas que se reconocen en favor de personas que han cotizado (contribuido) por ello en periodos anteriores. Llamamos sistema de acumulación a las pensiones que se devengan con cargo al fondo personal que cada uno ha ido acumulando con sus aportaciones y los rendimientos que estas generan a lo largo de los años de vida laboral, por contraposición hablamos de sistema de reparto a las pensiones que se atienden con cargo a las cotizaciones de los aportantes actuales. Normalmente las no contributivas suelen ser con cargo al sector público, como también suelen serlo los sistemas de reparto. Hay de todo en el mundo de las pensiones. Si lo abordamos por el origen, lo que podemos llamar la ante-pensión, los hay puramente públicos, puramente privados, mixtos de forma combinada y mixtos de forma acumulativa. Vayamos centrando el asunto, en España nuestro sistema es mixto de forma acumulativa, pues lo percibido con origen en el sector público no limita lo que se pueda percibir del sector privado y en la parte que concierne al sector público, que es la importante hoy por hoy, el sistema es de reparto.

Dentro de los sistemas privados de acumulación los hay de dos tipos, los que se crean con contribuciones a cargo, básicamente, pero no únicamente, de las empresas y los que se generan exclusivamente por las contribuciones de los futuros pensionistas. En España tenemos de los dos, como es normal en los países más desarrollados, aunque empezamos tarde, muy tarde para estos asuntos, la primera ley sobre planes y fondos de pensiones data de junio de 1987. Existían ciertas mutualidades y cajas de pensiones, lo que se llamaban instituciones de previsión social, pero no eran planes de pensiones como tal. Y digo tarde porque estos sistemas de acumulación requieren tiempo para su maduración y, por ende, para proporcionar los frutos adecuados. En el mundo de la previsión, parafraseando a Gardel, 30 años no son nada. Además de tener en cuenta que lo que la legislación llama planes de empleo, aquellos en que la mayor parte es aportada por el empleador, están muy poco extendidos en España, a diferencia de otros países.

Pensiones contributivasPara que puedan ilustrarse sobre las dificultades, viabilidad, oportunidades, posibilidades y otras cuestiones sobre los planes de pensiones, les dejo el enlace a dos importantes blogs en materia económica, después de buscar los artículos dedicados a pensiones en ambos. Ni me los he leído todos ni estoy de acuerdo con todos los que he leído. Ni tan siquiera me merecen la misma consideración unos autores que otros. Pero creo que para aquellos que quieren profundizar en los problemas del sistema público de pensiones en España y de las alternativas que existen es un buen catálogo. Y les pido un favor, no aborden esta cuestión desde la simplicidad, publico sí, privado no o viceversa. Acérquense a ello sin anteojeras, sin prejuicios. En general, la mayoría de los sistemas que se plantean o de las soluciones que se proponen, lo que pretenden es asegurar un sistema de pensiones dignas. También hay radicalismos, como en casi todo, pero esos siempre son rechazables. Hasta los más obtusos son conscientes de que un buen, por eficiente, sistema de pensiones es beneficioso para un país. Aquí los dos blogs prometidos:

Nada es gratis, http://nadaesgratis.es/?s=pensiones.

Economistas frente a la crisis, http://economistasfrentealacrisis.com/?s=pensiones.

Ya ven que hay artículos para dar y tomar, incluso algunos han quedado desfasados por los acontecimientos, pero merecen la pena y, sobre todo, nos proporcionan muy diferentes versiones sobre una cuestión tan trascendente y que en otros países ocupa muchas páginas y tiempo de los medios, al contrario de lo que ocurre aquí. Una recomendación, desconfíen de los artículos en los que solo hay literatura, pero tampoco den por bueno todos los datos que se manejan sin contrastarlos, recuerden que si usted se come un pollo y yo ninguno la estadística dirá que nos hemos comido medio pollo cada uno, buen provecho.

Y aquí voy a hacer una crítica general a todos aquellos que denuestan, sin pararse a pensar, el Sistema de la Seguridad Social, especialmente cuando hablan de los autónomos, ¿piensan esos malos divulgadores que los sistemas privados de pensiones son baratos? Este país tiene un déficit de cultura económica tan importante que permite que cualquier opinión que sea, del estilo de “eso es muy caro” sea bienvenida. Lo que gusta es no pagar ni planificar. Somos el reino de la improvisación, de lo inmediato. La planificación se la dejamos a otros que, gracias a ello, viven mejor y disponen de un mejor porvenir.

Continuando con los comentarios sobre las pensiones y nuestras pensiones tenemos una cuestión crítica a considerar, los sistemas de acumulación triunfaban en un mundo en el que los tipos de interés era elevados, pero desde hace unos años ello no es así y dificulta el aumento de esos fondos por el mero transcurso del tiempo, ya no crecen como antaño y, en algunos casos, en vez de aumentar menguan, porque los fondos tienen costes de gestión y administración de los que antes no nos dábamos cuenta.

Tampoco van viento en popa los sistemas de reparto, los días de vino y rosas que vivimos entre 2000 y 2008 terminaron abruptamente, los salarios se han deprimido y las pensiones medias siguen aumentando, el ciclo de vida de las nuevas pensiones tiene como referencia los periodos anteriores a la crisis y las cotizaciones son, en número y cuantía, las de las crisis. Parafraseando a otro cantante, malos tiempos para la pensión pública de reparto.

Siento informarte Manuel que las estadísticas que proporciona la Seguridad Social dificultan hacer estimaciones sobre los costes que para el sistema suponen las bonificaciones y otras ayudas a la creación de empleo, a pesar de ello, más arriba muestro el coste de los programas de ayuda a la creación de empleo en los años 2014 a 2016, que como podrás comprobar no son cantidades significativas que puedan distorsionar el sistema. De ayudas a la formación, mejor ni hablamos. Tan parca y obtusa es la información proporcionada que no tenemos ni una serie histórica de cotizaciones, ni de cotizantes.

Por último, Manuel no te angusties. Saldremos de este hoyo en el que estamos sumidos en materia de pensiones, no sin dificultad, pero saldremos adelante. Especialmente porque la sensatez se impondrá y tendremos que asumir que para tener pensiones dignas tenemos que contribuir dignamente y cambiar muchas de aquellas cuestiones que dábamos por inalterables.

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

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