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Está visto que cuando no te callas y alguien atisba que puedes tener razón, las cosas se enfocan de otra manera. La pasada semana el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea, en el informe que han hecho público con motivo de su visita de abril a España, han incluido unos comentarios sobre el asunto del Banco Popular y el Banco Santander. Como dice el refrán popular solo nos acordamos de santa bárbara cuando truena. Y es que las advertencias de demandas, serias y con fundamento, no han hecho más que poner sobre alerta a los posibles paganos de las mismas. Y el propio comprador, a precio de saldo, en el folleto depositado en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) por la ampliación de capital, advierte de riesgos por las posibles demandas. La euforia que mostraron quién dijo (BCE) el primer día que esto se había resuelto de forma ejemplar y la de quién dijo (Santander) que aquí no iba a pasar nada se ha enfriado.

Por cierto, la visita de los funcionarios del BCE y de la Comisión Europea es esa que hace tiempo se llamaba la visita de los “hombres de negro” y se corresponde con la de control semestral por el préstamo de 41.000 millones de euros que nos hicieron en 2012 para facilitar el rescate bancario y por estar dentro del grupo de países con déficit excesivo. Ninguna de dichas situaciones ha terminado, ni se ha devuelto el préstamo ni hemos dejado de tener un déficit excesivo, por lo que los hombres de negro siguen viniendo, aunque los medios ya no hablen de ellos.

Continuemos con la situación de nuestros bancos. Aquí todo el mundo se preocupa de lo suyo, ante lo que hay que preguntarse ¿quién se ocupa de los clientes bancarios y de los pequeños accionistas bancarios? Casi nadie. Bien es verdad que, sin que haya trascendido a los medios, los clientes del Banco Popular que suscribieron acciones de la entidad con un crédito en 2016, han visto como el mismo, por arte de birlibirloque y para intentar calmar las aguas, se ha transformado en un préstamo a largo plazo, con la intención de hacer más llevadera la sangría de pagar por nada. Sin darse cuenta que lo único que van a lograr es que se esté hablando del asunto durante más tiempo. Porque esta ha sido una operación interesante, te prestan para comprar el vacío. ¿Aceptará la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) la deducibilidad de los gastos financieros de esos préstamos que no tienen utilidad?

Información del ejercicio 2016 de la AEB sobre las entidades adheridas

Información del ejercicio 2016 de la AEB sobre las entidades adheridas

Y siguiendo con las preocupaciones por nuestros bancos vemos que el Banco de España (BE) se interesa por nuestras entidades bancarias, además de por los salarios, y nos informa, con carácter provisional, que a final de abril de 2017 la tasa de dudosos había caído por debajo del 9%, como consecuencia del aumento del crédito más que por la caída del saldo de dudosos, que es el mismo que en marzo. Como el día en que se conoció la información era 7 de julio, todo el mundo estaba preocupado con los ataques de cuernos y los medios se olvidaron de comentar la noticia. Y es una buena noticia que la banca siga reduciendo la morosidad crediticia, porque influye positivamente en su cuenta de resultados, pero también en el interés que se aplica a las nuevas operaciones de crédito.

Y es que si hacemos caso a la información que nos proporciona la Asociación Española de Banca (AEB) que agrupa al 60% del sector financiero en España, las entidades españolas están haciendo un gran esfuerzo de contención de costes y aventajan a los competidores europeos en eficiencia, como podemos ver en los gráficos anteriores, extraídos de la memoria de 2016 sobre las entidades del sector adheridas y que publicó en su momento. Un porcentaje menor, el otro 40% el sector, que se encuentra adherido a CECA, la antigua confederación de cajas de ahorros, se encuentra en una situación parecida.

Pero esos datos no reflejan la auténtica salud del sector bancario español que tiene preocupados a los mercados. Y a las primeras de cambio se constipa con cualquier noticia relativa al sector que no sea plenamente satisfactoria, como ocurrió hace poco con la entidad LIBERBANK y el contagio en los mercados bursátiles al resto de entidades. Lo que ha influido en la escasa valoración de la entidad BMN que se va a fusionar con Bankia, para una mayor reducción de la competencia, o en el limitado valor otorgado a UNICAJA en su salida a bolsa. En el cuadro que sigue a continuación pueden ver, en las cifras enmarcadas en rojo, como el resultado del sector en su conjunto sigue cayendo y eso sí que preocuparía a cualquiera.

Banco de España, Boletín Estadístico, 2017

Banco de España, Boletín Estadístico, 2017

Parte de esa caída de resultados se debe al volumen de activos improductivos, lo que aumenta la preocupación, y es que el volumen de los mismos, es decir, de aquellos que no aportan ingresos a la cuenta de resultados es muy importante. Al cierre del ejercicio 2016 la banca española mantenía en sus balances algo más de 190.000 millones de euros en activos improductivos, según nos informa el BE. Y eso que en 2012 y 2013 se traspasaron a la SAREB (Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria, S.A,) activos por valor de 51.000 millones de euros, a lo que hay que añadir las ventas que año a año se han ido produciendo, esos bienes inmuebles para los que las entidades bancarias han ofrecido préstamos hipotecarios en condiciones ventajosas, aunque estos últimos se veían compensados con las nuevas entradas de activos adjudicados.

Y Hacienda también se preocupa por la banca española, pero en este caso porque ha perdido a uno de sus principales contribuyentes en el Impuesto sobre Sociedades, dadas las pérdidas puestas de manifiesto en el año 2012. Así, en el primer trimestre de 2017, la banca ha registrado un gasto por el Impuesto sobre Sociedades que no llega ni al 8% del resultado previo, cuando el tipo nominal de dicho impuesto es del 25%. Lejos quedan los tiempos en que el sector bancario aportaba más de 4.000 millones de euros, con tipos efectivos de casi el 20%. Y en esta situación de escasa contribución fiscal va a estar instalada durante mucho tiempo la banca española.

Imaginen, por un momento, que alguien ha decidido que los bancos españoles deben fusionarse, quieran o no quieran, porque la cuenta de resultados es tremendamente escasa y hay que reducir costes y aprovechar las economías de escala que puede proporcionar un mayor volumen de activos. Para lo que se orquestan las operaciones que sea menester. Pues bien, vayan pensando que el sector inmobiliario de locales comerciales va a seguir sufriendo con el cierre de oficinas bancarias y que las plantillas de personal de los bancos van a seguir con su aligeramiento. Desde luego es para preocuparse, pero por aquellos que no tienen quién se preocupe de ellos.

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

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