casi navidad

 

Sí, son las fechas; sí, las calles están adornadas, las de Madrid muy pobremente; sí, habrá sorteo; sí, hay bullicio comercial. Pero es posible que eso que llamamos espíritu navideño esté ausente para muchos, por unas u otras razones. El año pasado les hablaba de la navidual, y hace dos les anticipaba la sinrazón a la que estábamos llegando y que en este año se ha puesto de manifiesto con toda su crudeza. Eso sin olvidar las ausencias, que las ha habido, de todo orden, aunque muchos se hayan olvidado de algunas de ellas. Ayer se cumplían 4 meses de unos dolorosos sucesos ocurridos en Barcelona y el viernes tres meses de una marcha muy sentida.

Pero nuestro trepidante mundo, que alza la voz con inusitado nivel de decibelios durante escaso tiempo, silencia los temas que incomodan a la menor oportunidad. Nadie recuerda ya las fuerzas desatadas para limitar el avance del comercio mundial, que proceden de allende el atlántico, que siguen vivas y han comenzado a desplegar sus efectos con el intento de revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, NAFTA (por sus siglas en inglés), aunque sin grandes avances hasta la fecha. Esto me hacer ver lo parecido de esta propuesta con las limitaciones al comercio que proponen algunos grupos políticos españoles, del otro lado del espectro.

Como tampoco parece que nos sintamos concernidos por la decisión de la Comisión Federal de Comunicaciones de EE. UU. (FCC, por sus siglas en inglés) sobre el acceso a Internet y que permitirá que se puedan establecer limitaciones y restricciones al uso de la mayor red de comunicaciones para mayor gloria de las operadoras de telefonía. Vamos que se ha iniciado el camino para eliminar legalmente la llamada neutralidad de la red. Esto me suena a las propuestas de algunos grupos políticos españoles sobre la intervención y control de los medios de comunicación, grupos del otro lado del espectro.

Pero no quiero abrumarles con más ejemplos sobre las negras perspectivas que en ciertas cuestiones se han desatado en los últimos tiempos para la economía mundial, como los asombrosos e inexplicables procesos de concentración de las multinacionales. Porque ambos sirven para ilustrar la poca disposición de ciertos grupos dominantes, de una economía que procede de antiguo, a aceptar que el mundo ha cambiado, no terminan de comprender que el mundo en el que nacieron y se educaron dejará de existir en breve, por mucha resistencia que intenten ofrecer. Y que los países que dominarán ese mundo son otros a aquellos a los que estábamos habituados.

Y sin darnos cuenta ya nos hemos “comido” casi un 20% del siglo XXI, en el que entramos como décima economía del mundo y a estas alturas, a duras penas, somos la decimocuarta. Es por eso que no darse cuenta de los cambios supondrá ir en la dirección equivocada.

Y antes de concluir quiero hacerles destinatarios de la felicitación que he enviado a mis familiares, amigos y clientes,

Cuando llegan estas fechas, todos, quien más, quien menos, nos preparamos y preparamos algo especial, porque nos anima compartir. Pero no son iguales para todos, conozco a personas que no gustan de estas fechas porque padecieron en ellas y, con esfuerzo, lo superan sin estridencias.

A pesar de que no es fácil ser el encargado de cerrar páginas de la historia, de esa historia menuda que solo queda en el recuerdo de cada uno sin llegar a figurar en los textos que nos cuentan lo que pasó, por deferencia hacia aquellos que ponen todo su empeño en este tiempo de ilusión y hacia aquellos que saben ser discretos en su dolor, debo mirar hacia adelante y, desde el recuerdo de los que son ausencia, enfrentar el futuro con el ánimo que ellos me supieron transmitir en su momento y, al igual que ellos, hacer que hasta los más pequeños, y los que ya tienen anunciada su llegada, se sientan parte de la familia.

Te deseo Feliz Navidad y también a todos aquellos con los que la vayas a compartir. Y esperemos que el 2018, sin necesidad de alharacas, se deje vivir,

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

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