verde que te quiero verde

 

En términos generales el verde es el color que identifica lo medioambientalmente correcto. Es el color de ese espacio idílico, lleno de bosques, del que nos gustaría estar rodeados. Es el color de lugares que anuncian la existencia de agua abundante, como denotan las márgenes de los ríos, y que nos atraen por su frescor. Por eso he usado el comienzo del famoso Romance sonámbulo del admirado Federico, fechado hace casi 93 años, para abrir la entrada de hoy. Porque en estos tiempos de calor elevado, de campos ardientes y de ciertas intentonas gasistas, uno se pregunta ¿Qué estamos haciendo por nuestro medioambiente?, ¿Somos conscientes de que una de las áreas más propicias para la creación de empleo es el cuidado del medioambiente?, ¿Estamos al tanto del efecto recíproco que relaciona al medioambiente con la principal actividad económica del país, el turismo?

Porque tenemos que asumir, sin dudas de ninguna clase, que el cuidado de nuestro entorno y la conservación de ciertos recursos naturales son absolutamente prioritarios si queremos disfrutar de un mundo habitable, no digo mejor, al menos, tan habitable como hasta ahora. Y para hacer posible esa conservación hay que usar una combinación entre proporcionarle cuidados y saber tratarlo. Como dice el economista y exredactor de The Economist, Ryan Avent, en la entrevista que publica JOT DOWN, y pueden leer aquí, al tratar de ciertos asuntos, “Pensábamos que todo estaba garantizado. No teníamos que trabajar mucho para que todas estas cosas importantes permanecieran…” y no es así. Hay que trabajar constantemente para asegurar el cuidado del medioambiente, para mantener un entorno agradable, protector y generador de riqueza.

Y puesto a hablar del asunto, lo primero con lo que me encontré fue con la dejadez. Los que siguen este real de a ocho saben de mi especial consideración por ciertas instituciones públicas, pero en esta ocasión debo hacer notar mi crítica por lo atrasado de los datos disponibles en el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre el medioambiente, en general, y la generación de residuos y recuperaciones en particular. Probablemente se deba a una cierta desidia que invade, en general, a nuestra clase política para tomarse en serio la cuestión del medioambiente. Porque manejar en 2017 datos de 2014, no parece una demostración de excesivo interés por la materia. En el cuadro que pueden ver a continuación se observa el continuo descenso de los residuos urbanos recogidos en España en su conjunto, ya sean mezclados o separados.

Recogida de residuos urbanos. Serie 2010-2014. Instituto Nacional de Estadística

Recogida de residuos urbanos. Serie 2010-2014. Instituto Nacional de Estadística

Es evidente que en el descenso del material retirado influyen muchos factores, menos población, disminución de la actividad en construcción e industria, menor nivel de consumo unitario y otros. Pero, estarán de acuerdo conmigo, que no es de recibo que la retirada de residuos de recogida separada disminuya paulatinamente, pasando de un 20,49% en 2010 a un 17,84% en 2014, vamos para atrás. La base del reciclado es la separación de los residuos, de manera tal que resulte más factible su posterior reaprovechamiento. El reciclado está vinculado a la cultura del mantenimiento, de la conservación, algo de lo que nos hemos distanciado en este país, cada vez en mayor medida. Casi nadie es consciente de que se puede construir o ensamblar en otros lugares, pero solo se puede mantener aquí. Por eso el mantenimiento es generador de empleo local, mientras que los nuevos productos son generadores, en muchas ocasiones, de empleo exterior.

Y como decía, esa cultura del mantenimiento tiene mucho que ver con el reciclado. Al fin y al cabo, ambas actividades consisten en alargar la vida útil de productos, ya sea aprovechando la totalidad de los mismos o por partes. Y no todos los españoles trabajan igual el asunto. La comunidad autónoma que más recogida separada obtuvo en 2014 fue Navarra, que mantuvo inalterable el pulso del crecimiento y ya se acerca al 45%, le siguen País Vasco y Cataluña, donde han perdido algo de fuelle. Las peor clasificadas Castilla-La Mancha, Canarias y Murcia. Sorprende el bajo nivel de residuos de recogida separada de Madrid, por debajo de la muy escasa media nacional. Pero lo que sorprende aún más es el bajísimo nivel de zonas turísticas como la ya citada Canarias o Andalucía o Baleares.

En los datos que siguen tienen el total de los residuos tratados en el país, cualquiera que sea su origen e incluyendo peligrosos y no peligrosos, ordenados según el tipo de tratamiento que se les ha aplicado. Y lo primero a destacar, como ocurre con los residuos urbanos, es el descenso en la cuantía recogida y tratada. Aunque es posible que ello esté relacionado con la base informativa pues, a partir de 2011, los datos proceden del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. Lo más destacable de esa información es que el volumen de residuos cuyo destino son los vertidos, el mero almacenamiento, es constante, no disminuye; es más, proporcionalmente aumenta sobre el total de residuos tratados.

Las incineraciones de residuos, siendo muy reducidas ya que no alcanzan ni el 3% del total, son crecientes y eso resulta preocupante por la falta de puesta en marcha de procesos de recuperación más acordes con los tiempos que vivimos. Es de destacar el aumento constante del volumen de residuos cuyo destino son las llamadas operaciones de relleno, que consisten en el aprovechamiento de restos para labores de paisajismo o relleno de minas y canteras. Pero no deja de ser lamentable que la recuperación de residuos, el proceso por el que se incorpora valor a los materiales desechados y se facilita su uso, ya sea para los mismos fines originales u otros alternativos, haya disminuido y no sea creciente.

Toda la información anterior nos muestra un panorama desolador, tan desolador como la carencia de estadísticas al respecto. La última, y única, estadística sobre el medioambiente y los hogares españoles data de abril de 2009 y está referida al año 2008, aquí pueden acceder a ella. Pero es que la síntesis anual del último Informe de coyuntura ambiental del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente data del año 2008. Es la prueba palpable de que no solo no hay interés, sino que el poco que había quedó en el olvido, quizá por la crisis económica. Cuántas cosas nos ha hecho perder, aparentemente, la crisis económica. Más bien creo que ha sido una excusa, poderosa y convincente, para desmantelar lo que, en cualquier país avanzado, no se permitiría, el conocimiento del medioambiente.

En el ejercicio 2016 llegaron a España más de 75 millones de turistas, record histórico, que se espera batir en el ejercicio 2017, a la vista de los datos de los 6 primeros meses del año. Pues bien, una de las primeras formas de atraer visitantes es disponer de un entorno cuidado y debidamente conservado, lo que no se deduce de las estadísticas citadas o de los incendios que nos asolan cada año. Pero es que la afluencia de un número de visitantes que casi multiplica por 2 el número de habitantes con el que cuenta el país, debería obligar a disponer de unos recursos dedicados al medioambiente muy superiores a los que tenemos y aplicar unos cuidados que brillan por su ausencia.

El cuidado del medioambiente es riqueza económica para la sociedad, no es un gasto superfluo.

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre el mar
y el caballo en la montaña.

Federico García Lorca

PS, para las próximas semanas he preparado una serie de artículos breves sobre indicadores urbanos que espero les resulten refrescantes.

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

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