coste laboral, una pincelada

 

A finales del mes de julio el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó la Encuesta Anual de Coste Laboral correspondiente al ejercicio 2015 y al examinar la nota de prensa observé un dato que llamó mi atención y me pareció oportuno compartir con ustedes una reflexión sobre ello. Entre otras razones porque hace mucho tiempo que los salarios y los costes laborales han dejado de ser motivo de conversación debido a su invariabilidad o variabilidad negativa en algunos casos. Según una chistosa teoría la temperatura ideal es cero grados porque ni frío ni calor. Pues con los salarios ocurre casi lo mismo, como casi no varían no son un problema. Craso error en economías de consumo pues si los salarios no tienen ganancias, los trabajadores no podrán gastar más, no aumentará el consumo y… ya saben el final.

Seguro que ante mi comentario siempre saldrán los celosos defensores de la productividad que alegarán que un aumento de los salarios debe ir ligado a un aumento de aquella. Y siendo cierto les podemos recordar que para mejorar la productividad las economías evolucionan hacia actividades de mayor valor añadido, al contrario de lo que estamos haciendo en España últimamente, invierten en capital, lo que no hacemos mucho en este país precisamente, y cuidan el factor trabajo, algo que como veremos no es lo nuestro.

El dato que llamó mi atención es que el importe que dedican a la formación los empleadores es, en promedio, una ridiculez, comparado con el coste total o con el salario percibido. En un país con el déficit de formación que tenemos, que las empresas gasten tan poco en formación es preocupante. La verdad es que ello no ocurre en todos los sectores por igual, pero no deja de ser preocupante. Y no piensen que la administración pública es ejemplo de formar a sus funcionarios, nada de eso, ocupa el sexto lugar por la cola en menor inversión en formación, de las 79 divisiones de actividad de las que se facilitan datos. Si la propia administración pública trata tan mal a sus empleados, ya que en el año 2015 no alcanzó ni los 35 euros por empleado y año en formación, qué podemos esperar del resto. Sin olvidar que en 2015 había reducido a menos de la mitad el coste en formación con relación a 2011.

Divisiones CNAE09 con menos gasto en formación profesional

Todos los datos en euros

En España el gasto en formación por parte de los empleadores en 2015 fue de 95 euros por trabajador y año, para el promedio de todos los sectores. Sobre el coste laboral total la formación representa, en promedio, el 0,3%. Como decía antes una nimiedad para las carencias de todo tipo que aquejan a los trabajadores. Y como en tantas cosas en esta vida, el tamaño sí importa, pues mientras las empresas de más de 200 trabajadores invierten en formación, en promedio, casi 147 euros por trabajador y año, las de menos de 50 trabajadores dedican 54 euros. Desconozco por qué no gustan las empresas grandes y nos dedicamos todo el día a subvencionar la existencia de las pequeñas, cuando una de las carencias de nuestra economía es el reducido tamaño de nuestras empresas. Pero eso es para otro día y no muy lejano, regresemos. Y aunque no podemos afirmar que, en términos estadísticos, exista correlación entre el nivel salarial de cada división de actividad con la correspondiente inversión en formación, sí se puede asegurar que están bastante relacionados ambos conceptos, los sectores con mayor nivel salarial promedio suelen ser los que dedican una mayor inversión a la formación profesional.

Gasto en formación profesional por sectores y dimensión de las empresas

Todos los datos en euros

Si analizamos el dato de formación por grandes sectores es asombroso que el sector de la construcción destine a formación, entre las empresas de más de 200 trabajadores, el doble que las empresas de servicios, ¿no habíamos quedado en que el sector servicios era el futuro? Y es que, aunque les cueste trabajo creerlo, el sector de la construcción es el único que ha aumentado la inversión en formación en 2015 con relación a 2011 en los 3 tamaños de empresa de los que se proporciona información. Por el contrario, el sector servicios es el único en el que la inversión en formación ha caído desde 2011 cualquiera que sea el tamaño de la empresa. Todo un sinsentido. Y esto no guarda relación con el necesario pacto que sobre la educación deberían de alcanzar los partidos políticos, ¿o sí? Más bien creo que esto tiene que ver con la necesidad de que el empresariado español se convenza de que la formación es fundamental. Es posible que los éxitos que las constructoras españolas tiene en el extranjero esté vinculado a su apuesta por la formación, téngase en cuenta que su inversión en este capítulo está alcanzando al de la industria. En el segmento de las empresas de más de 200 trabajadores en 2011 la relación de inversión en formación era de un 70% en construcción con respecto a la industria y en 2015 ha pasado a ser del 97%.

Gasto en formación profesional por Comunidades Autónomas

Todos los datos en euros

Pero la formación profesional, como la educación en general, tiene un problema en este país, por alguna razón no está bien vista. La sociedad, en términos generales, no aprecia la importancia que tiene la educación para el desarrollo económico. Sin formación no hay avances, por eso es tan importante dedicar recursos a la formación. Si a ello le añadimos la mala imagen de la formación profesional, como consecuencia de los escándalos por fraudes de diversa especie que se han producido a lo largo y ancho de la geografía nacional, pues hemos terminado de darle la puntilla. Con esto de la formación profesional nos está pasando como al necio que miraba el dedo del que señalaba algo que ocurría en lo alto, nos estamos fijando en lo que no es importante.

Y es que además de mejorar la productividad de los trabajadores, tenemos una razón fundamental para exigir un aumento de la inversión en formación profesional, la reducción del número de accidentes laborales, que mantiene esa tendencia creciente de los últimos años, sin que nadie se interese por ello ni decida ponerle remedio. Si consultan el Anuario Estadístico del Ministerio de Empleo y Seguridad Social comprobarán que en 2015 el número de accidentes con baja laboral fue de 530.000, con una incidencia de 3.300 accidentes por cada 100.000 afiliados, de los que 3,66 fueron mortales. El número de accidentes aumentó en 39.000 sobre 2014 y en 62.000 sobre 2013. Aumentos en la siniestralidad laboral que no son aceptables en un país que dice estar a la cabeza de la Unión Europea en crecimiento económico.

Divisiones CNAE09 con más gasto en formación profesional

Todos los datos en euros

Y como dicen que el diablo está en los detalles, tengamos en cuenta un detalle muy importante, las subvenciones y deducciones percibidas por los empleadores, que son abonadas por las distintas administraciones públicas, y que reducen el coste laboral. Pues bien, en el año 2015 las subvenciones percibidas por los empleadores por cada trabajador, en promedio, fue de 213 euros, 50 euros más que en 2014, pero 70 euros menos que en 2011. Volvemos a querer incentivar el empleo con subvenciones cuando la experiencia nos dice que no es la más eficaz política activa de empleo, desde luego no mejor que la formación, pues la formación aumenta la empleabilidad de un trabajador. Concepto este de empleabilidad que, lamentablemente, no está en el lenguaje cotidiano y que ayudaría a reducir la tasa de paro existente por aumento de la actividad y de la productividad.

Les dejo un relato breve de Antonio Muñoz Molina, escrito con mimo, y que tiene que ver con la educación, la formación, la empleabilidad y la vida.

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

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