¿habrá educandos?

 

En el real de a ocho he hablado en varias ocasiones, aquí, aquí y aquí, de los problemas de población que tenemos en el país, la marcha al extranjero de ciudadanos en edad de trabajar, la bajísima tasa de natalidad, una de las más bajas del mundo, y el envejecimiento de la población como consecuencia del significativo aumento de la longevidad. Tanta preocupación existe al respecto que el Gobierno creó recientemente un Comisionado frente al reto demográfico para adoptar medidas que sirvan para abordar la situación poblacional en que nos encontramos y que viene de lejos, de muy lejos. Pero el reto demográfico auténtico es la bajísima natalidad y que nadie, hasta la fecha, se ha propuesto resolver o, al menos, hacerle frente, con medidas que estimulen el nacimiento de niñas y niños que, entre otras cosas, harían un poco más alegre el país.

Los centros escolares se vacían y seguimos sin adoptar medidas. Los parques se silencian y nadie se alarma. A nadie le interesa ya el ocio infantil porque nos estamos quedando sin pequeños que demanden ocio. Ver a una embarazada constituye todo un acontecimiento. Y mientras todo esto se sucede sin pausa, los adultos en general siguen tratando a esas embarazadas como si fueran unas derrochadoras de recursos porque requieren mayores atenciones y, muchas y muchos de ellos, les niegan el pan y la sal en el mundo laboral.

Encuesta de Condiciones de Vida. Módulo de Acceso a los Servicios, 2016. Instituto Nacional de Estadística

Encuesta de Condiciones de Vida. Módulo de Acceso a los Servicios, 2016. Instituto Nacional de Estadística

En estos días el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado el Módulo de Acceso a los Servicios 2016 de la Encuesta de Condiciones de Vida. En dicha encuesta se pone de manifiesto una de las principales razones, en mi opinión, que dificultan el que los padres puedan compatibilizar la vida laboral con la paternidad y la maternidad, se trata de la falta de generalización de las escuelas infantiles para niños menores de 3 años de acceso gratuito. Y, dejémonos de engaños, este factor afecta especialmente a las mujeres, que ven dificultada su proyección laboral, al verse obligadas en muchos casos a optar entre la maternidad y la actividad laboral.

Y es necesario volver a insistir en que nuestro problema demográfico de bajísima natalidad es un factor negativo de primer orden para nuestra economía. Entre otras razones porque provoca una falta de empuje y atrevimiento en la sociedad. No olvidemos que llevamos 18 meses con la tasa de crecimiento vegetativo (nacimientos menos defunciones) en negativo. Ya saben que nuestra población en edad laboral, aquella entre 16 y 64 años, ha disminuido en más de 700.000 personas en los últimos años y es, al tiempo, la que puede aportar una mayor tasa de natalidad al país. Para paliar el problema no basta con crear empleo, máxime cuando es de baja calidad como el que se crea y se ha creado en España en los últimos 3 años, es necesario ofrecer alternativas de mayor desarrollo para que, aquellos que alcanzan los niveles de conocimiento que permiten abordarlo, puedan incorporarse a ese mundo de creación que necesitamos.

La población joven con espíritu creador necesita alternativas laborales que les atraigan y les hagan querer desarrollar su futuro en este país. Y para eso es fundamental la educación, tanto en lo que a posibilidades de formación se refiere, como al acceso a la misma. Para que esos jóvenes, potenciales padres, se decidan a dar el paso adelante y aumentar el número de miembros de la familia. Nuestra sociedad debe dar oportunidades a los jóvenes para que puedan sentirse “obligados” a asumir los riesgos que conlleva apostar por el futuro.

En la última semana he tenido que volcar mi actividad, casi en su totalidad, en el cuidado de una persona de edad avanzada, 94 años. Y con ella reflexionaba sobre estas cuestiones y se preguntaba, me preguntaba, ¿quedarán padres en este país dentro de un tiempo?, ¿habrá educandos en el futuro? No supe contestarle.

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

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