somos menos

 

Inmersos en la contienda política de las últimas elecciones generales y en el fragor de su correspondiente campaña electoral, que ha durado 6 meses, parecía que nada que no tuviese que ver con ello era importante y han pasado cosas o nos hemos enterado de cosas que son muy importantes y merecen ser tenidas en consideración de forma especial. Porque hay cosas que ocurren y nos enteramos de ellas con un cierto retraso dado que es necesario, para darlas a conocer, hacer cálculos matemáticos de cierta enjundia que llevan su tiempo.

Y eso nos ha pasado con las últimas estadísticas sobre población de este país. Y es que no nos hemos detenido en analizar que en 2015 se produjeron, por primera vez desde 1941, más fallecimientos que nacimientos, en concreto 2.753. Es un dato que refleja, en mi opinión, el fracaso de un modelo de sociedad. Porque el modelo de relaciones sociales y económicas que tenemos en el país, que no es capaz de asegurar su permanencia en el tiempo, supone un fracaso en toda regla. Y no hay que dejarse engañar por algunas de las cifras que publicó el Instituto Nacional de Estadística (INE) el 23 de junio, porque el aumento del número de hijos por mujer es consecuencia de la disminución del número de mujeres en edad fértil, que es otro mal dato y es producto del envejecimiento de la población del país.

He escrito alguna entrada anterior, especialmente esta, hablando sobre la disminución y el envejecimiento de la población española y lo ocurrido, que algunos expertos ya preveían y los datos del primer semestre anticipaban, es consecuencia de la caída continuada de la natalidad, que parecía haberse detenido en 2014, y el aumento significativo de la mortalidad. La caída de la natalidad es consecuencia directa de la marcha de un número significativo de residentes nacidos en otros países. Porque son los residentes extranjeros los que están sosteniendo la natalidad del país, no lo olvidemos, pues de los nacimientos que tuvieron lugar en España en 2015 el 17,8% eran de madre extranjera, cuando la población residente nacida en el extranjero no alcanza ni el 10% de la población total. Hasta la esperanza de vida al nacer y la esperanza a los 65 años ha disminuido ligeramente y ha quebrado la tendencia mostrada en los últimos años.

Evolución demográfica de España 2015El fracaso social del que hablaba antes se demuestra en el aumento de la edad media a la maternidad que no para de aumentar y que ya está en 31,9 años. Pero si nos referimos a las mujeres residentes españolas la edad es de 32,4 años. Este retraso en la maternidad es fruto de la falta de apoyo a la misma. Resulta difícil de entender como un país tan vinculado con la iglesia católica, a la que cita hasta en su constitución, iglesia que defiende fervorosamente la maternidad, es un país con una paupérrima tasa de natalidad de 9 nacimientos por 1.000 habitantes, menos de la mitad de la que teníamos hace 40 años. He llegado a la conclusión de que el mercado laboral valora como algo negativo la maternidad y que las administraciones públicas se han desentendido de apostar por políticas que la faciliten, más allá de las ayudas intergeneracionales que es lo que verdaderamente funciona, pero cuyo límite estamos empezando a ver. Y las mujeres, que son las que las sufren, se ven desamparadas ante las negativas consecuencias que supone en lo laboral e incluso en lo social ser madre. Permítanme expresar la queja de una manera economicista ¿nadie se da cuenta de que nuevos ciudadanos son futuros consumidores y futuros creadores?

Pero no acabaron aquí las malas noticias sobre población que conocimos esta semana. El día 30 de junio llegó la estadística de migraciones de 2015 y la cifra de población a 1 de enero de 2016. La población ha vuelto a disminuir, en esta ocasión en 11.142 personas, fruto de la reducción vegetativa ya citada antes y de un saldo migratorio negativo de 8.389 personas. Y es que se marchan de España más personas de las que llegan o regresan. Porque, lamento tener que repetirme, el fracaso de la sociedad española es evidente, no somos atractivos ni para los propios del lugar. En 2015 se marcharon de España 98.934 españoles de los que, por si cabía alguna duda por lo dicho antes, 64.136 eran nacidos en España.

Evolución de la migración exterior 2010-2015

Fuente: Instituto Nacional de Estadística

La inmigración de españoles, regreso, fue en 2015 de 52.227 personas, de las que 24.060 eran nacidas en España. Veamos, en 2015 el saldo migratorio de españoles nacidos en España fue negativo en 40.076 personas y de los españoles nacidos en el extranjero fue negativo en 6.631 personas. Ni a nosotros mismos ni a aquellos que un día confiaron en nosotros y ya son una parte más de la familia, les resultamos atractivos. ¿Entienden ahora por qué digo que nuestro modelo social y económico ha fracasado? No es posible seguir impasibles por más tiempo sin adoptar políticas que permitan dinamizar a la sociedad española, en todos los órdenes. Nuestra forma de resolver el paro, expulsando a una parte de la población al extranjero, es una apuesta descabellada porque significa dilapidar los esfuerzos en formar a ciudadanos que enriquecerán a otras sociedades.

Alguien, poco informado, puede afirmar que nuestras autoridades han creado empleo, y tendrá razón si añade, en el extranjero. Porque es en el extranjero a donde se desplaza la mano de obra que sale del país de manera continuada. Y es que la población residente en España se redujo en 2015 en casi 400.000 personas en los tramos de edad comprendidos entre los 20 y los 39 años que, como todo el mundo sabe menos las autoridades económicas españolas, se considera edad laboral. Así, reduciendo el número de activos, reduce cualquiera el número de parados. Tristes noticias sobre la evolución de la población española y más tristes noticias sobre la situación de la población en edad de trabajar, que debe emigrar para encontrar las alternativas que una sociedad envejecida y sin vitalidad, como la nuestra, no sabe ofrecerles.

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

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