aislamiento

 

No nos engañemos, una corriente de propensión al aislacionismo se mueve activamente por todos los rincones. Esa corriente ha invadido todos los ámbitos. No sé si lo han notado, pero cada vez recibimos menos noticias de eso que llamamos ‘internacional’, cada vez se habla menos de lo que ocurre en otros países. Y el comercio no iba a ser una excepción, se ha producido un estancamiento como consecuencia de la aparición de movimientos partidarios de aplicar restricciones al comercio. Dos de los gráficos que acompañan esta entrada están tomados de la Organización Mundial del Comercio (OMC o WTO, por sus siglas en inglés) y reflejan la evolución, tanto en bienes como en servicios, de los últimos 11 años.

Evolución del comercio mundial de bienes 2006-2016. Índice 100 = 2016. Fuente: Organización Mundial del Comercio

Evolución del comercio mundial de bienes 2006-2016. Índice 100 = 2016. Fuente: Organización Mundial del Comercio

Parece mentira, pero en la era de la llamada ‘globalización’, languidece el conocimiento sobre los restantes países, se nota en los medios de comunicación y en las conversaciones que se mantienen, da igual el nivel. La información está muy focalizada, muy dirigida hacia ciertos aspectos, de tal manera que, en la época en que más abunda, disponemos de conocimientos escasos. Hacemos análisis, aparentemente profundos, de cosas muy cercanas, pero de relativa importancia, y nos olvidamos de estudiar el porqué de los cambios que se están produciendo en las relaciones comerciales y que, más pronto que tarde, nos afectará.

Mirando hacia adentro, España, de una parte, es un país muy dependiente de la recepción de turistas lo que hablaría de una gran apertura al exterior, pero, de otra parte, su apertura no va mucho más allá de lo que significa ser miembro de la Unión Europea (UE) y aplicar sus normas en materia de comercio, pues no somos una potencia del comercio exterior, países de la UE de menor tamaño que el nuestro son muy superiores en el comercio exterior y auténticas potencias como son Holanda y Bélgica. A pesar de ello, en los últimos años, hemos conseguido superar las penalidades económicas de la Gran Recesión con nuestra salida al exterior. En el gráfico que sigue pueden ver la evolución del comercio exterior español de bienes, exportaciones e importaciones, desde 2005 a 2017, consiguiendo que nuestra presencia en el comercio mundial haya aumentado ligeramente.

Evolución del comercio exterior de bienes de España 2005-2017. Miles de euros. Fuente: Secretaría de Estado de Comercio

Evolución del comercio exterior de bienes de España 2005-2017. Miles de euros. Fuente: Secretaría de Estado de Comercio

El comercio ayuda a salir de la pobreza, no lo duden. Los países más avanzados son grandes potencias en el comercio exterior. Y han logrado ese nivel de desarrollo gracias a su predisposición a comerciar. Pero en este mundo instantáneo en el que vivimos hay grupos que defienden “lo nuestro”. Los movimientos migratorios que se producen por muy variadas razones, guerras y penurias económicas, fundamentalmente, han contribuido al despertar del temor al “otro” y han restado fuerza al desarrollo comercial. La Gran Recesión, que ha dejado en la sombra otras crisis de las economías, ha jugado en detrimento del comercio al facilitar los discursos aislacionistas, porque algunos han creído que cerrando las fronteras iban a resolver los problemas. En resumen, por unas u otras razones, todas relacionadas con “lo externo”, el comercio corre un cierto peligro.

Este nuevo despertar de los nacionalismos económicos, que contribuye a exacerbar los nacionalismos en general, son la respuesta airada al aparente problema que ha creado la llamada globalización. Se culpa a la globalización de todo tipo de cuestiones porque es bueno tener a la mano un ‘chivo expiatorio’ al que atribuir la responsabilidad de aquello que no sabemos explicar o, mejor dicho, de aquello que no nos gusta explicar. Sí, es cierto, la globalización, al permitir el acceso a distintos mercados con rapidez y eficiencia, pone de manifiesto el auténtico problema, que no es otro que el que se deriva de que, si puedo comprar un producto al precio de 100 unidades monetarias, procedente de otro país, ¿por qué debo pagar 200 unidades monetarias por el que procede de mi país?

Evolución del comercio mundial de servicios 2006-2016. Índice 100 = 2016. Fuente: Organización Mundial del Comercio

Evolución del comercio mundial de servicios 2006-2016. Índice 100 = 2016. Fuente: Organización Mundial del Comercio

Y algunos grupos políticos, en vez de buscar soluciones a situaciones complejas, buscan medidas que luego se tornan armas de doble filo. Hoy pongo unos aranceles a la importación de lavadoras del 20%, incluso del 50%, porque mis votantes viven en un lugar donde se fabricaban lavadoras y se han quedado sin trabajo, en vez de propiciar nuevas actividades económicas, y en respuesta a ello el que me vende las lavadoras me impone aranceles más elevados a los productos que yo le vendo. Mal arreglo este de las represalias comerciales, porque no tiene límite y solo sirven para generar espirales de dificultades al comercio que no resuelven el problema.

El país que fue capaz de obligar a otro a comerciar a cañonazos, defensor del liberalismo económico e impulsor de la globalización se nos ha vuelto proteccionista y nacionalista económico a ultranza. La verdad es que siempre aplicó medidas proteccionistas y siempre se dejó llevar por el nacionalismo económico, que se lo pregunten a Airbus, pero nadie esperaba una posición tan radical y a la postre perjudicial para sus propios intereses. EEUU ha salido del Tratado de Asociación Transpacífico, ha exigido y logrado que se renegocie el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés) y está a punto desatar una guerra comercial con China.

Y todo ello para mayor gloria de los movimientos antiglobalización. Hay un gran número de grupos y partidos políticos, identificados como radicales, que estaban en contra de esos acuerdos comerciales que he citado y de otros, como el que suscribió la UE con Canadá en fechas recientes. Grupos que defienden el aislacionismo económico, esa política económica que no conduce al progreso. No existe manual de economía que se precie que defienda el proteccionismo y el aislacionismo. Porque hay algo de lo que debemos ser conscientes, las diferencias salariales no son la única causa que explica las diferencias de precio de los productos finales. Con salarios inferiores se puede ser muy ineficiente.

Para los que no lo hayan vivido y para los que se hayan ‘olvidado’ de ello, conviene recordar el estado en el que se encontraban ciertos sectores de la economía española al llegar la democracia y las dificultades que hubo que superar para poder incorporarnos a la entonces Comunidad Económica Europea, gracias a los años de ineficiencia, ausencia de inversión y mala gestión que habían causado las políticas de autarquía y proteccionismo desde 1939 hasta finales de los años ochenta. No, el proteccionismo no es la solución, no camina por la senda del desarrollo económico. Y en nuestro mundo inmediato ni tan siquiera resuelve problemas en el corto plazo.

No podemos olvidar que aún permanecen en pie barreras, de todo tipo, al comercio de alimentos en los EEUU y la UE, dificultando las exportaciones de los países menos desarrollados, algo de lo que nos cuesta hablar. Y en ocasiones esas políticas agrarias crean graves problemas de ineficiencia en nuestros países, sin olvidar los que generan en los menos desarrollados, problemas por los que no nos interpelamos con normalidad. Me pregunto ¿por qué podemos comprar pantalones con origen en Bangladesh y seguimos subvencionando la producción excedentaria de leche en la UE?

No seamos aislacionistas y no sigamos las sugerencias de aquellos que defienden el proteccionismo y, sin llegar a ser como el comodoro Perry, defendamos el libre comercio, aplicando las cautelas y periodos transitorios necesarios para adaptarnos y no olvidemos que el bienestar no se logra ni con muros ni con cañones.

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

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