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El lunes 16 de junio, a primera hora del día, la directora del informativo matinal de la cadena de radio nos ponía al corriente sobre la Feria del Libro de Madrid, que había cerrado sus casetas el día anterior, con estas palabras: “La Feria del Libro de Madrid cerró ayer con buenas y malas noticias, las buenas son el contacto directo entre lectores y autores y el incremento de ventas respecto del año anterior que ha sido de un 5%, la mala que el incremento ha sido menor que el año anterior” y hasta aquí la supuesta información. Que no era tal, pues solo una de las tres era auténtica noticia.

Seguramente casi nadie se extrañó, por habitual, del comentario, que no noticia, de que había supuestas malas noticias porque el incremento era menor que el anterior. Tan acostumbrados estamos a comparar crecimientos que ya no nos damos cuenta de la barbaridad que esto significa.

Porque comparar crecimientos interanuales es una barbaridad. Se pueden estudiar tendencias, que es algo muy distinto. Pero, ¿comparar crecimientos?

Los análisis económicos, que utilizan mucho aparato matemático, a veces se pueden ver abocados al ridículo, por no tener en cuenta que la matemática no tiene “corazón” interpretador, tiene “músculo” calculador y, sin procesar o editar, que se dice en el ámbito periodístico, no se pueden utilizar ciertos resultados como si fueran conclusiones.

Veamos con un ejemplo, que puede ser real, a que me estoy refiriendo y por lo que deberíamos pedir más racionalidad.

Supuesto que la marca D de yogures tiene una cuota de mercado del 51%, las otras marcas, Y, CH, etc., se reparten el restante 49%. Si una de las otras marcas, la Y por ejemplo, que tenía una cuota de mercado del 20%, aumentó sus ventas un 5% el año pasado y un 10% este año, según nuestra informadora, será portadora de buenas noticias. La marca D que el año pasado solo aumentó sus ventas un 5% y este año un 4%, será portadora de malas noticias. Como sabemos que el mercado de yogures solo ha crecido un 1%, es fácil deducir que la marca Y ha crecido a costa de las restantes marcas y que la “maldecida” marca D, ha pasado a tener el 54,5% del mercado.

crecimientoCon el criterio de nuestra informadora, al director de la marca D le hubiéramos rescindido el contrato. Analizando la información, le debemos subir el sueldo.

Esta manera falaz de analizar las cifras, muy de moda, implica que no sólo hay que crecer, hay que crecer más cada vez, de manera tal que si la marca D alcanza algún día una cuota de mercado del 90%, ¿qué haremos si no crece al año siguiente?

Pero ocurre lo mismo cuando analizamos fenómenos cuya evolución positiva es que disminuyan su valor, por ejemplo la tasa de paro. Seguro que les suena la frase, “el paro ya aumenta menos que en el año anterior”. De lo que cabe deducir que, al igual que ocurría con nuestra informadora pero en sentido opuesto, debemos estar alegres y felices porque el paro aumenta menos que antes. Pequeño matiz, sigue aumentando, gran detalle, aumenta menos que antes.

¿Se acuerdan del «progresa adecuadamente»? Pues bien, al estudiante que mejora sus notas, al encontrarse más implicado en los estudios, le premiamos. Al que obtiene dieces con habitualidad, ¿deberíamos castigarle por no mejorar? Se pretende retorcer los conceptos crecimiento y mejora. Ya no importa crecer, lo que importa es crecer más que lo que se creció antes, aunque no se pueda.

En el fondo del aumento de la especulación financiera, a través de derivados, late esta manera de entender la actividad, no es suficiente un beneficio del 10%, el próximo año debe ser superior, en términos relativos. Y alguien tiene que inventar el producto financiero que permita lograrlo. Cuando las empresas que cotizan en bolsa presentan sus resultados, es curioso seguir los comentarios de analistas y periodistas especializados, lo primero en que suelen fijarse es si las ventas y los resultados han crecido más que lo que crecieron en el ejercicio anterior, luego ya veremos.

Sorprendentemente, esta mentalidad solo se aplica sobre algunos salarios, no sobre todos, ¿por qué será?

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

Un comentario en “crecimiento

  1. Jacinto

    Se acuerdan cuando hace unos cuantos años, (no más de 15 – 16), algunas marcas de cohes que se empezaban a establecer en España y Europa crecían a ritmos del 150% y 200%!! Claro, pasaban de vender 80 coches a vender 200 el año siguiente… Quien creciese ahora así!!

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