deuda pública… (1)

 

… deshaciendo mitos

Es posible que este post pueda levantar algún sarpullido, pero conocer la realidad es el mejor camino para hacer las oportunas transformaciones, en ámbitos fundamentales para la vida de una sociedad moderna y organizada como es lo económico. Y, especialmente, en una sociedad sometida a manifestaciones disparatadas, algunas de las cuales la están conduciendo a un callejón sin salida o, lo que pretenden algunos, a una salida traumática, para ellos y para los demás.

Desde que entramos en crisis, allá por el año 2008; aunque la realidad es que, como país, habíamos entrado en crisis muchísimo antes; se habla con frecuencia de la deuda pública y, de tapadillo, de la deuda privada. Como la mayoría de los medios de comunicación son privados, de la deuda privada se habla poco y eso que, más o menos, es el doble que la pública, todo ello a pesar de que la pública ha crecido mucho y en poco tiempo (de 2007 a 2013 se ha multiplicado casi por 3 con relación al PIB) Pero hoy voy a tratar de la deuda pública, pero no de toda ella, me referiré a la deuda de las entidades locales (ayuntamientos, diputaciones, mancomunidades y otras entidades locales) y de las comunidades y ciudades autónomas.

En esto de la deuda hay que tener en cuenta algunas cuestiones básicas. La principal es que las deudas hay que pagarlas. El acreedor, que ha podido estimular el que pidamos prestado, no quiere entrar en detalles sobre el fruto obtenido con su dinero, aunque le interese saberlo de cara a seguir prestando o no en el futuro, lo que le más le preocupa es si le devuelven su dinero. Últimamente, con el atrevimiento propio de la ignorancia, se afirma que si hace falta no se paga la deuda pública. A los que dicen eso les pregunto ¿Les enseñaron en la escuela que los compromisos se alcanzan para no cumplirlos?, ¿Quieren agudizar aún más la crisis económica y del país?

Pero para ver la realidad de la deuda local y autonómica he tenido en cuenta a la población de cada territorio municipal y autonómico. Porque no es lo mismo deber 10 unidades con una población de 10 habitantes, que deber las mismas unidades, pero en donde habitan 1.000 habitantes. Estoy seguro que este ejemplo es suficientemente comprensible para cualquiera. Aunque puedo asegurar, porque ya me ha ocurrido, que no termina de entenderse cuando el resultado no es el apetecido.

Por razones de tipo técnico, aunque al hablar de ámbito autonómico las incluya, al hablar en términos municipales no he incluido a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, pero saldrán sus números, no se apuren, no por ser ciudades próximas a mi tierra de origen las vamos a dejar fuera del escrutinio. A la vista de los datos obtenidos, básicamente deuda, en euros, por habitante, empieza uno a explicarse muchas cosas de las que han ocurrido en este país en los últimos 35 años. Otras son inconcebibles que se hayan producido. La primera duda que me asalta es la siguiente, ¿es posible que el PIB (producto interior bruto) atribuido a algunas comunidades autónomas sea consecuencia del nivel de deuda pública que han alcanzado y que se ha venido generando a lo largo de estos años?

La deuda, normalmente, no es algo que se incrementa en un instante, la deuda va aumentando o reduciéndose con el paso del tiempo. Sepan que, en los últimos 20 años, la deuda pública de España solo ha tenido una reducción sostenida en el tiempo, en valores absolutos y medido como tendencia, entre octubre de 2004 y marzo de 2008. Porque cuando los expertos nos hablan de la deuda lo suelen hacer en términos de nivel con relación al PIB, que ciertamente es una buena medida, pero no la única. Por eso vamos a ver dos mediciones de la deuda autonómica y local, la deuda por habitante y la deuda por habitante con relación al PIB de la comunidad autónoma. PIB obtenido de la 1ª estimación de la Contabilidad Regional de España de 2013 que publicó el INE (Instituto Nacional de Estadística) en marzo de este año.

deudatotal1En el cuadro anterior pueden ver que la comunidad autónoma en la que la deuda autonómica y local es más elevada, tanto en valores absolutos como por habitante, es Catalunya, con una abultada diferencia con relación a la segunda que es la Comunitat Valenciana, a la que siguen en deuda por habitante las de Illes Balears, Castilla-La Mancha, Navarra y País Vasco. Pueden comprobar que las menos endeudadas, por habitante, son Melilla, Extremadura, Ceuta, Canarias, Asturias, Galicia y Andalucía. Qué sorpresa se lleva uno al ver estos datos. Esto nos demuestra que las cosas, a veces, no son como nos las quieren vender. Les dejo a su voluntad los análisis que se pueden hacer a la vista de estos datos, para estimular el espíritu crítico les propongo unas preguntas sencillas ¿Dónde ha ido a para toda esa deuda?, ¿Por qué hablamos de despilfarro, cuando los teóricos despilfarradores no son los principales deudores?, ¿Se podría establecer una correlación entre nivel de deuda autonómica y local y la tasa de paro?

Pero como los expertos me dirán que la deuda hay que relacionarla con el PIB, y no les falta razón porque la renta per cápita nos determina la capacidad para devolver la deuda, les acompaño un cuadro en el que se relacionan la deuda anterior con el PIB per cápita de cada una de las comunidades y ciudades autónomas.

deudatotal2Observen que se producen significativas diferencias. La Comunitat Valenciana pasa a encabezar el ranking como la más endeudada por habitante con relación a su PIB per cápita, le siguen Castilla-La Mancha, Catalunya, a la que no le gusta abandonar el podium, e Illes Balears. Por abajo se mantienen Melilla y Ceuta, seguidas de La Rioja y Asturias.

También se podrían hacer muchos análisis, pero igual a como hice antes no quiero influenciarles y marcarles el camino. Para cerrar este post, primero de una serie breve, les dejo un dato que es muy útil para hacer comparaciones. La deuda atribuible a la Administración Central y a la Seguridad Social por habitante en 2013 era de 18.107,0 euros y el promedio de la autonómica y local era de 5.262,3 euros. Aunque en este caso de la deuda pasa como en tantos otros de la vida y usar el promedio o media, en este caso aritmética, nos lleva a confusión por la dispersión de los datos manejados, estos oscilan entre 1.285,7 euros y 8.357,1 euros, confusión o equívoco del que nos advirtió el estadístico cuando nos habló de los pollos… Aunque, créanme si les digo que lo descriptivo no es estadística, estadística es eso que llaman inferencia.

Un criterio, muy personal y que procuro aplicar constantemente, es que no conviene tener ni créditos ni almacenes; los créditos se gastan y los almacenes se llenan; en ambos casos con tremendos costes financieros. Pero es cierto que, a veces, nos hacen falta, pero debemos ser muy prudentes en su manejo, por las consecuencias que pueden depararnos si no vigilamos adecuadamente los niveles de existencias y la deuda viva.

Y en este caso hablamos de deuda, en parte generada por acopiar en nuestros “almacenes” productos de escasa necesidad, que debemos pagar entre todos, aunque la hayan generado las decisiones de unos pocos. Recuerden, las deudas hay que pagarlas, con 135 modificado o con 135 original, estoy seguro que los que saben de política me siguen.

Y ahora que nos hemos acercado, un poquito, a las finanzas autonómicas y locales ¿Entienden por qué la deuda pública es un asunto tan importante?

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

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