deuda pública… (y 3)

 

… y así, ¿cómo vamos a crecer?

Algunos debieron pensar que se me había olvidado cerrar esta mini-serie sobre la deuda pública. Pues no, estaba esperando los datos, del segundo trimestre de 2014, del Banco de España; esa, injustamente, denostada institución y que, sin embargo, nos alimenta de abundante y valiosa información sobre la economía española desde hace muchos años. Digo esto último porque se ha puesto de moda en el país criticar a las instituciones, por extensión de la crítica a algunos de sus dirigentes y quizá es llegado el tiempo de separar a aquellas de aquellos en los análisis.

Pero no perdamos el hilo. Según nos informa el Banco de España, aquí, la deuda de las administraciones públicas españolas al 30 de junio de 2014 ha rebasado, por primera vez en la historia, el billón de euros, en concreto 1.012.643.000.000,0. Lo escribo con todas las cifras para que nos demos cuenta del orden de magnitud del que estamos tratando. Y al ritmo al que está variando, los análisis que se pueden hacer, se quedan obsoletos al cabo de una semana; mejor dicho, no se quedan obsoletos, adquieren un mayor nivel de preocupación.

La de la Administración Central alcanza los 885.232 millones de euros, la de las Comunidades Autónomas los 228.234 millones de euros, la de las Corporaciones Locales los 41.994 millones de euros y la de la Seguridad Social los 17.203 millones de euros. No, no crean que me he equivocado al sumar. El dato total está consolidado, significa que una parte de la deuda es entre las distintas administraciones públicas y para hacer el cálculo total se elimina de la suma aritmética. En concreto las Comunidades Autónomas le deben a la Administración Central 79.397 millones de euros, las Corporaciones Locales a la Administración Central 10.616 millones de euros y la Administración Central tiene una deuda neta con la Seguridad Social de 35.636 millones de euros. Pero la consolidación se hace cuando se agrega la deuda de las distintas administraciones de un mismo estado, si este estado se divide la deuda en cuestión no se resta, porque ya no se consolida.

La deuda de las Corporaciones Locales está bastante controlada, en los últimos 6 meses se ha reducido ligeramente, los Ayuntamientos está haciendo una labor de reducción de su endeudamiento encomiable. Pero no todas las corporaciones locales actúan igual, las Diputaciones Forales del País Vasco están aumentando su nivel de endeudamiento de manera desaforada, aquí y aquí, solo en el segundo trimestre de 2014 ha aumentado un 56%, no es baladí, son 1.214 millones de euros.

Aunque no es un crecimiento significativo, la deuda de los ayuntamientos de poblaciones que no son capitales de provincia también ha vuelto a aumentar en los últimos 3 meses. La deuda de las Corporaciones Locales debe ser vigilada ahora que se acercan las elecciones municipales y pueden desbordarse las pasiones por “tener”, más que por hacer, y ya sabemos que por tener, tenemos algunas deudas innecesarias.

Pero en el terreno de los entes locales el líder indiscutido sigue siendo el Ayuntamiento de Madrid, cuya deuda de casi 7.000 millones de euros supone el 16,67% de toda la deuda de las Corporaciones Locales y el 45% del de todas las capitales de provincias juntas. Menos mal que el ejemplo ofrecido por los regidores del Ayuntamiento de Madrid, en los últimos lustros, no ha cundido en el resto del país.

La información del Banco de España, aquí, nos dice que del año 2000 hasta junio de 2014 la deuda de las Corporaciones Locales se ha multiplicado por 2,12 veces, la de la Administración Central por 2,81 veces y la de las Comunidades Autónomas por 5,78 veces. Es decir, el ritmo de crecimiento de esta última ha sido, en estos 14 años, el doble que el del estado, de manera tal que en 2000 representaba algo más del 6% del PIB (producto interior bruto) y ahora es el 22% del PIB. Vean su evolución más abajo. Ya supone casi un 23% del total de la deuda de las administraciones públicas españolas.

EvoldeudaCCAAY visto este panorama tan oscuro la pregunta inmediata es ¿cómo vamos a crecer en el futuro? Porque para crecer es necesario financiarse y ¿quién nos va a financiar con este nivel de deuda? Pues es posible, pero para ello habría que alcanzar un pacto de estado y un respaldo por parte de la Unión Europea (UE), que es posible, aunque no parece probable a corto plazo, porque los que deben alcanzarlo están mirando al famoso corto plazo.

El pacto debería sostenerse en el compromiso de las administraciones públicas de reducir paulatinamente el déficit, en un plan a 5 años, mediante un revulsivo fiscal que incluye un cambio en el sistema fiscal, acorde con los tiempos actuales y que supondría una mejora en la recaudación, y a un aumento significativo de la lucha contra el fraude fiscal y el fraude laboral. A su vez habría que poner sobre la mesa planes de inversión, con base en ahorros de costes, por mejor aprovechamiento energético o eficiencia en el transporte, o en mejoras de las infraestructuras de comunicación y de información y las de tratamiento de aguas, y para bordar esos proyectos se deberían crear unidades diferenciadas, con participación del capital privado, que serían las que recibirían la “nueva” financiación. Ello contribuiría a reducir costes de las administraciones públicas y aumentar los ingresos fiscales, pero sin vincular una deuda con otra.

Por supuesto que se deberían poner en marcha programas de reestructuración de deuda, planes de formación y políticas activas para el fomento del empleo. Por cierto, reestructurar la deuda no significa no pagar, pero para todo ello hay que dialogar y acordar.

Todo lo anterior puede parecer utópico, tan utópico como parecía crear la UE, tan utópico como era crear el euro, tan utópico como parecían tantas cosas en la vida del hombre y que se han terminado haciendo realidad y le han permitido avanzar y alcanzar un mundo mejor, ¿creen que es utopía? Yo no lo creo y por eso ya he firmado el apoyo.

Podemos avanzar, pero no podemos no pagar. Podemos crear, pero no podemos aislarnos. Podemos ilusionar, pero para ello no podemos negar al resto de ciudadanos. En definitiva, podemos hacer y no podemos dedicarnos a estar o tener.

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

6 comentarios en “deuda pública… (y 3)

  1. Schwarzkopf

    Faltan ganas e interés de verdad para solucionar los problemas de España. No creo que en los próximos 10 años cambiemos nada. Para lo que se propone en el artículo se necesita algo más que lo que tenemos aquí.

     
    Contestar
  2. Schwarzkopf

    El Estado ha vuelto de destinar 1,7 mil millones de € para la liquidez de la Comunidad Autónoma de Cataluña. ¿Hasta cuando permitirá el Estado, que se gaste en convocatorias vergonzantes y no en su destino real, como es pagar a las farmacias, por ejemplo?

     
    Contestar
  3. Schwarzkopf

    En este país en el que las grandes compañías, entre ellas un afamado banco, gobernado por el sindicato oportuno, que impide la contratación de personal externo, que solo se contrata gente de un área determinada, y de una edad específica, solo una reforma de verdad, impedirá que nos vayamos a la ruina como país en los próximos 20 años. Por cierto no es ni el Santander ni el BBVA, ….

     
    Contestar
  4. Schwarzkopf

    En relación con el comentario [reestructurar la deuda no significa “no pagar”], la última reforma de la ley concursal, favorece expresamente este hecho, se autoriza la irresponsabilidad y se permite el fraude continuado a proveedores, hacienda pública y seguridad social y trabajadores con la connivencia del poder judicial.

     
    Contestar
  5. Schwarzkopf

    Las medidas que se proponen me parecen imaginativas, pero de difícil aplicación en un país de soberbios, incultos, egoístas y envidiosos.

     
    Contestar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *