estadísticas y paro (1)

 

No seré yo quien corrija a un experto como Ángel Laborda, Director de Coyuntura de FUNCAS (Fundación de las Cajas de Ahorro) y reputado economista. Líbreme la teoría económica y la estadística de cometer semejante atrevimiento. Intento hacerle caso y, obedientemente, tengo cuidado con las estadísticas, como nos pide en su artículo de El País, que pueden consultar aquí. Pero no puedo aceptar que se estudie la evolución comparando tasas de variación, método muy de moda, porque como ya expliqué en una entrada anterior del blog, comparar tasas de variación, para analizar una gestión, puede dar lugar a errores significativos. Y menos puedo admitir que se nos hable de previsiones a 15 meses vista, cuando los últimos datos de actividad nos hablan de una ralentización de la que no conocemos el nivel que puede alcanzar y sus consecuencias para el empleo, sin tenerlas en cuenta.

Su advertencia esconde una crítica a los que hemos dicho, aunque no me preciaré de haber sido leído por él, que los datos de la EPA (Encuesta de Población Activa) del 3º trimestre de 2015 reflejan un fracaso de política económica, pues la reducción del paro es fruto de una disminución de la población activa, entre otras razones por una caída de la población en edad laboral. Y lo mantengo, con todas sus consecuencias. Los dato son tozudos y los valores absolutos de ciertas magnitudes no dan para alegrías de clase alguna. Los pueden ver en mi artículo del día 26 de octubre, al final de la escapada, y sacar sus propias conclusiones.

Tenía previsto estudiar el fenómeno de la actividad, la ocupación y el paro por comunidades autónomas, para ver, por comparación, las diferencias que existen dentro del país y qué ha ocurrido en cada una de ellas. Porque estaba seguro que el comportamiento había sido muy dispar. Los datos, que no las previsiones, me han dado la razón. El comportamiento ha sido muy dispar y las conclusiones que podemos obtener es que el futuro no se tiñe del mismo calor para todas ellas. La crítica, en forma de advertencia, del señor Laborda me ha animado más a ello.

Población inactivos 2007-2011-2015 y variaciónEmpecemos por recordar que en la EPA se pregunta por la situación laboral de las personas entrevistadas y de ahí se obtiene la información de si se está en ocupado o en paro, cuya suma nos da el número de activos, y por diferencia con el total de la población se obtiene el número de inactivos. Porque el concepto inactivo incluye a aquellos que han perdido la esperanza de encontrar trabajo y no se declaran ni ocupados ni parados. Es decir, entre los inactivos, con 16 y más años, están los estudiantes, los jubilados, los enfermos que no están empleados y todos aquellos que no han trabajado la semana de la encuesta y no se declaran parados en búsqueda de empleo. En este estudio no he tenido en cuenta los datos de Ceuta y Melilla por los posibles errores estadísticos de los que nos advierte el propio INE (Instituto Nacional de Estadística)

Pues bien, en el conjunto del país y entre 2007 y 2015 las personas inactivas aumentaron un 1,50% y entre 2011 y 2015 el aumento fue del 1,42%, lo que nos puede llevar a pensar que los desanimados, en términos generales, se han marchado fuera, de ahí la reducción de habitantes, y no se han quedado de brazos cruzados, amén del aumento de aquellas personas que han pasado a la situación de jubilación. Pero eso es a nivel nacional, si lo analizamos por comunidades autónomas la cosa cambia mucho. ¿Qué ha ocurrido en Canarias, Murcia, País Vasco, La Rioja o Cataluña para que se haya producido ese aumento tan significativo de los inactivos?

Población de 16 a 64 años de 2007-2011-2015 y variaciónPorque un aumento de los inactivos por causa de las jubilaciones tendría su lógica, es decir, un aumento de los inactivos unido a una disminución de la población en edad laboral. Pero que una comunidad como Canarias en la que su población en edad laboral ha aumentado un 2% entre 2011 y 2015, vea aumentar el número de inactivos en un 7,29% tiene poco sentido. Como resulta aparentemente extraño el caso de Extremadura en donde su población en edad laboral desciende ligeramente un 1,69% entre 2011 y 2015 y los inactivos disminuyen un 5,35% en el mismo periodo. ¿Podríamos estar enfrentándonos a situaciones de mezcla de desánimo con huidas hacia sectores de economía sumergida, donde exista esa posibilidad?

Porque como podemos ver, los datos esconden muchas realidades. En Aragón y Asturias se producen unos descensos significativos de la población en edad laboral, entre 2011 y 2015, y también de los inactivos, en el mismo periodo. ¿Quiere decir esto que estamos ante una despoblación de esos territorios? Caso aparte es el de Cataluña que con un descenso significativo de la población en edad laboral, de 220.000 personas, solo ha visto aumentar su población de inactivos en 87.000 personas, esta situación es un caso bien distinto, parece que el descenso de la población en edad laboral se debe a una marcha al exterior y no un trasvase a la inactividad.

Queda mucho por analizar en las estadísticas para ver qué ocurre con la ocupación y el paro en España. Y este, en mi opinión, es un asunto capital, sin duda el asunto de mayor importancia y trascendencia para el país. En la próxima entrada abundaremos en ello.

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

Un comentario en “estadísticas y paro (1)

  1. Pilar Abad

    Bueno yo creo que puede haber muchas causas para esa variación de inactivos, también habría que contabilizar el número de extranjeros que ha regresado a sus países de origen, y que tal vez en 2007-2008-2009 figuraban como inactivos, y el número de españoles que igualmente estando en paro e inactivos han emigrado en busca de trabajo, dejando de contabilizarse como población inactiva.

    Pero también cuenta respecto de los afiliados al INEM, que durante muchos años (pienso en los de mi generación) los estudiantes estuvieron apuntados al desempleo, por acceso a cursos, y otras cuestiones, que con la avalancha de parados reales y las colas que había que hacer para acceder al INEM, dejaron de plantearse simultanear trabajo con estudios, centrándose en lo último.

    Lo que sí ha cambiado, entiendo yo, es la perspectiva de la población, así en plena crisis parecía no existir horizonte y todo el mundo prefería ver los números negativos como más reales, pero a fuerza de estar varios años sumergidos en la crisis, la capacidad de sufrimiento de muchos ciudadanos parece haber tocado a su fin, y cualquier pequeño brote de mejoría se interpreta de forma mucho más positiva, aunque tampoco haya elementos reales para esa valoración más optimista.
    La tesis de no hay mal que cien años dure, y la saturación de tanta penuria en nuestro entorno, nos hace buscar soluciones esperanzadoras, o lanzarnos a montar nuevos negocios que tal vez de manera objetiva tienen muy pocas posibilidades de prosperar, pero siempre el “querer” es un apoyo y un pilar importante para “poder” salir adelante. Del mismo modo que en otro tiempo ocurrió a la inversa, que personas acomodadas y con dinero, que podían invertir y ampliar sus negocios se quedaban con el dinero en el bolsillo sin atreverse a ampliar, ni siquiera a consumir.. parece que toca cambio, aunque no sea tan rápido como nos gustaría.
    La proximidad de las elecciones, y la seguridad de que se han acabado los años de gobiernos fuertes, (el bipartidismo) también suponen un freno para el verdadero despegue. El capital busca seguridad, porque es conservador, pero para quienes lo tienen todo perdido, que son autónomos, o Pymes. la nueva Ley de Segunda oportunidad ofrece la posibilidad de volver a emprender, sin rémora del pasado….y la necesidad también obliga.

     
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