estadísticas y paro (y 2)

 

La semana pasada nos ha deparado una información adicional sobre el asunto del paro y es el dato del paro registrado en las oficinas del servicio público de empleo. El número de parados había aumentado en octubre en algo más de 82.000 personas con relación a septiembre. Algunos analistas esperaban un aumento en torno a las 70.000 personas, lo que significa que el dato es algo peor de lo esperado y se une a otros indicadores que nos hablan de una cierta caída en el nivel de actividad y una ralentización de la economía.

Volvamos a nuestra revisión de las cifras de población, empleo y paro por comunidades autónomas, según los datos de la EPA, de la que ya destacábamos una realidad claramente dispar entre aquellas, para intentar comprender la distinta situación y que, por ello, las medidas a adoptar para solucionar el desempleo también deberán ser diferentes. Y digo deberán porque, si una cosa destaca de los últimos 4 años, es la ausencia de auténticas políticas activas de empleo y la única que se utiliza con cierto vigor es la de bonificaciones a la contratación que, históricamente y por comparación con otros países, no es la más eficiente y es costosa.

Recuerden que el total de población de la EPA se refiere a población en viviendas familiares, no se incluyen los habitantes que se encuentren en residencias, hospitales u otros centros colectivos.

Pues bien, nos preguntábamos como era posible compaginar un aumento de la población de activos en Illes Balears y Canarias, entre otras comunidades, con un aumento de los inactivos. En la tabla que les incluyo pueden ver que la población de personas con 65 y más años, la inmensa mayoría inactivos, en las dos comunidades citadas ha aumentado y junto a las comunidades de Andalucía y Extremadura, son las únicas 4 comunidades autónomas en que la población de activos ha aumentado en los últimos 4 años. Y Andalucía, Illes Balears, Canarias y Murcia, las únicas en que la población total ha aumentado en los últimos 4 años.

Probablemente en esos territorios existan posibilidades de empleo en sectores relacionados con la población de la tercera edad. Salvo el sanitario, los demás no son de alto valor añadido, pero si pueden ser generadores de economía sumergida que convendría controlar. Estos datos de aumento de población se relacionan con los de compraventas de viviendas del mes de septiembre de 2015 en los que las 4 comunidades autónomas con mayor número de compraventas inscritas por cada 100.000 habitantes fueron Comunitat Valenciana, Murcia, Illes Balears y Andalucía, según nos informa el INE.

Poblacion de más de 64 años, activos e inactivos 2007-2015La Comunitat Valenciana es una comunidad autónoma en la que los datos son muy contradictorios, aumento significativo de la población de 65 años y más y nula variación de la población de inactivos, con descenso claro de los activos con nula variación del número de ocupados y significativa reducción de número de parados (10% en los últimos 4 años) y ello, en mi opinión, es un signo de aumento de la economía sumergida.

El caso del País Vasco merece un comentario específico. Su población total, en términos de EPA, casi no ha variado entre 2007 y 2015, ha sufrido un aumento, aunque entre 2011 y 2015 ha perdido parte de lo ganado. La población de 65 años y más y la de inactivos casi varían en la misma medida, algo más la de inactivos y ello es lógico en una situación de crisis. Pero el número de ocupados se ha reducido en esos 8 años en 124.000 personas, a cambio el número de parados ha aumentado en 74.000 personas, de las cuales 3.000 en los últimos 4 años. Claramente la población activa se ha marchado al exterior de la comunidad autónoma. Su caso, al ser una economía muy industrializada, refleja que los trabajadores, al contar con una mayor preparación, han debido dirigirse a aquellas economías crecientes que hay en el entorno. Y su población de menos de 16 años ha aumentado en los últimos 8 años y también en los últimos 4. Este aumento es un factor positivo para salir de una recesión.

La Comunidad de Madrid es un caso curioso. Su población de activos no ha sufrido variación en los últimos 8 años, en los primeros de 2077 a 2011 aumenta, la misma cantidad que disminuye entre 2011 y 2015. Y esto es así porque el número de parados aumenta en el mismo número de personas en que disminuyen los ocupados. Bueno, hay una diferencia de 200 personas entre uno y otro dato. Madrid que vio aumentar su población en 228.600 personas entre 2007 y 2011, la ha visto disminuir en 33.300 desde entonces y hasta 2015. Ya ven, en Madrid podemos decir eso de 0º, ni frío ni calor. Y es la comunidad autónoma en que más aumenta la población de 65 años y más, 200.000 personas, casi idéntico al aumento total de población en el mismo periodo de 8 años. Tanta casualidad estadística nos debe hacer recordar el artículo de Ángel Laborda en El País que cité la pasada semana, que pueden consultar aquí.

Cataluña, que es la segunda comunidad autónoma en la que más aumentó el número de parados, en valores absolutos, entre 2007 y 2011, se ha caracterizado en estos 8 años en destruir ocupados. El número de ocupados se ha reducido en el mismo número de personas que en Andalucía, casi 490.000. Puede verse en la tabla que el número de personas de 65 años y más ha aumentado en mucha mayor medida que el número de inactivos, síntoma evidente de que una parte significativa de la población en edad de trabajar se ha marchado al exterior, no sabemos cuál de ellos, pero sí es al exterior. Lo que se corrobora viendo como la población ha descendido en los últimos 4 años y en el conjunto del periodo 2007-2015 solo ha aumentado en 119.000 personas, a diferencia de Andalucía donde lo ha hecho en 327.000.

Ya ven como la situación varía de unas comunidades a otras y el mero dato de que disminuye el número de parados o que aumenta, esconde realidades diferentes y curiosas. Desde luego, si no aumenta el paro, pero disminuye la ocupación, lo llevamos mal. No seré yo el que afirme que el paro responde al deseo de algunas personas de no cotizar, el paro responde a que no hay actividad en la que emplearse, si bien es cierto que deberían vigilarse sectores, incluso industriales, en los que la economía sumergida campa a sus anchas. Pienso en la restauración, en las industrias del calzado y el textil o en el comercio minorista, por citar los más destacados. Y recuerden que a septiembre de 2015 había en España 2.346.100 personas que, desde hacía más de un año, habían perdido su empleo anterior y 566.800 que estaban en busca de su primer empleo. Y que en el sector de la construcción el número de activos se había reducido en 1.600.000 personas entre 2008 y 2015.

El problema sigue siendo tremendo y por ello no se pueden aceptar propuestas precipitadas que parecen resolverlo de inmediato, pero no son más que espectáculo. La cuestión es ¿tenemos propuestas a la vista para reducir el paro de manera sostenida y durante un largo número de años?

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

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