just in time

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coronavirus 2
29-03-2020

Mi respeto y consideración a aquellos que han perdido la vida durante la pandemia por COVID-19 o SARS-Cov-2. A la hora de redactar estas líneas, el número de contagiados en el mundo supera los 680.000. Sigan desde aquí los datos que proporciona la Johns Hopkins University, pero recuerden que los criterios de registro varían mucho de un país a otro y esto dificulta las comparaciones y el análisis de cómo se comporta la enfermedad. Sobre todo, aquellos que no cuentan los fallecidos fuera de los hospitales, o aquellos otros que creen que a los mayores hay que abandonarlos a su suerte y sin control, caso de la solidaria Holanda. Como dentro de poco pasaré a ser del grupo de los mayores tendré que borrar a los Países Bajos de la lista de posibles destinos vacacionales.

Mientras todo ello ocurre, en España hay medios preocupados en oscurecer la visión de un problema que es global y ponernos anteojeras para que no veamos lo que ocurre fuera, especialmente en los EE UU que ha salido del enfoque desde que se ha vuelto el centro de la pandemia con más de 125.000 afectados en una sola semana, donde, por poner un ejemplo, el estado de Nueva York ya tiene casi tantos contagiados como Alemania, ¿cuánto le deben ciertos medios a EE UU?, da igual la página de referencia que utilicen, ni un solo día será noticia destacada lo que ocurre en aquél país y dada la evolución en otros, entre ellos el nuestro, es de temer lo peor.

Y al mismo tiempo nos preguntamos ¿cómo es posible que en España no hubiera una reserva estratégica de material sanitario?, ¿reserva?, ¿estratégica? Por favor, en el tiempo del ‘just in time’ esas palabras son auténticos sacrilegios. ‘Just in time’, justo a tiempo, que es lo que significa. Dicen los expertos que esto del ‘just in time’ (JIT) fue un invento de la casa Toyota para mejorar sus sistemas de fabricación, mejorando la logística del aprovisionamiento y, atención, reduciendo los inventarios (reservas) a la mínima expresión. Han leído bien, el JIT redujo de forma abrumadora el nivel de las existencias. Recuerdan a aquél español que alcanzó puestos de gran relevancia en la General Motors y en Volkswagen, López de Arriortúa, pues fue un radical defensor del JIT y con gran éxito, ello le hizo famoso en medio mundo, a pesar de algún asuntillo turbio.

¿Reservas estratégicas? Las últimas limitaciones estratégicas cayeron hace poco. En EE UU existía una prohibición a las exportaciones de petróleo desde la crisis de 1973, pero a finales de 2015 dicha prohibición tocó a su fin. Tan ha tocado a su fin que en 2019 los EE UU volvieron a ser el mayor productor de petróleo del mundo con grandes exportaciones de oro negro. Ya ven, hasta un asunto tan delicado como este ha saltado por los aires. El mundo está tan seguro de que las necesidades serán cubiertas, en cualquier cosa, que ya no existen las reservas estratégicas.

El JIT pasó de ser un método industrial a un concepto de vida. Los alquileres en las ciudades han aumentado tanto a lo largo del tiempo que las tiendas, da igual el tamaño, redujeron sus almacenes para que la superficie productiva de las mismas, la sala de ventas, fuera la mayor posible. Entre otras razones porque la logística había evolucionado tanto que la reposición de productos era muy sencilla, ¿saben que INDITEX es capaz de cambiar el surtido en todas las tiendas que tiene a lo largo del mundo en el plazo de unos 15 días?, han leído bien, en todas y en 15 días. ¡Qué maravilla el ‘just in time’! Ese concepto tan generador de oportunidades y desarrollo de negocios.

En los tiempos más recientes ¿cuántas veces han ido a una tienda y ante la falta de un producto les han contestado ‘lo tendremos aquí mañana’? Eso no ocurría hace años, eso era algo ilusorio hace años, pero con la revolución tecnológica se ha convertido en lo más habitual. Hasta las pequeñas tiendas de barrio aplican el JIT. Y todos, y todas, éramos felices. Hace bien poco se ha generalizado el uso de esas empresas de reparto, GLOVO entre otras, que te aseguran entregas en 30 minutos, sí, ¡30 minutos!, ¡qué maravilla del JIT! y también de los sueldos de miseria, que a nadie parecen preocupar.

Y ese concepto de vida fue amplificado por la revolución tecnológica provocada por lo telemático, incluida la información, la formación y también la desinformación. Al comienzo del milenio nos vendieron que en la economía del siglo XXI no habría ciclos, que las fronteras desaparecerían, que las barreras comerciales saltarían por los aíres. Y nos dedicamos a concentrar la actividad, el occidente al desarrollo y al diseño, el oriente a la fabricación y el resto a sobrevivir como pudieran, dedicados a la agricultura, porque hasta ahí llegó el ‘just in time’. Daba igual si el llamado progreso, como el de Corea del Sur, iba acompañado de unos niveles de suicidios insoportables, o el de China provocaba una contaminación insufrible, o si en Japón se cometían graves errores al intentar controlar un desastre nuclear. Todo daba igual, las respuestas ya, ahora mismo. No hay tiempo para esperar. Lo demás son “externalidades”. Es marzo y no toca, es igual, yo exijo mi melocotón y de Calanda.

Y esta inmediatez se ha vuelto exigente en grado sumo, porque si una paella me la pueden traer en 30’ desde que llamo ¿cómo es posible que un “simple coronavirus” no se pueda curar de manera inmediata, en el tiempo que se tarda en hacer un chasquido con los dedos?

A un amigo relacionado con el mundo de la justicia, afectado del síndrome de lo inmediato, le he preguntado, sin respuesta hasta la fecha, ¿te parece normal que una controversia, eso que llamamos pleito, tarde años en resolverse en los juzgados al tiempo que consideras inaceptable que fabricar la vacuna contra un virus tarde meses?

Palacete de la Mutualidad General de la Justicia en Madrid

Algunas personas han hecho estos días análisis propios de la desesperación que, supongo, aunque no estoy seguro de ello, rechazarán abrumados cuando acabe la crisis y vuelva la cordura. Y dudo porque es difícil recuperar lo que, en muchos casos, se había perdido, la sensatez, la mesura, el sosiego, la serenidad. Los gobernantes no pueden comportarse como vulgares ‘hooligans’ y ciertos análisis parecen demandar ese comportamiento abrasivo. No solo es posible, es seguro que se han cometido errores, pero ¿es que hay algún país que no los haya cometido? Una pregunta ¿si China confinó a sus ciudadanos tan herméticamente, como es posible que a las 14:00 horas del 29 de marzo ya se hayan producido casi 600.000 contagios fuera de sus fronteras? No olvidemos que el primer caso en España de coronavirus fue detectado en la isla de la Gomera en un turista procedente de Alemania.

La economía va a sufrir la pandemia mundial de la COVID-19, por supuesto, pero sin alarmas innecesarias, por favor, que a algunos empresarios a los que se les llena la boca con la responsabilidad social de las empresas, se les electriza la razón para poner en marcha planes de despido inmediatos, ¿es que no son suficientes los ERTE aprobados por el Gobierno? Debe ser que nada es bastante para la voracidad. En este mundo en el que nos ha tocado vivir, y reconozcamos que todos hemos ayudado a construir, la voracidad está muy extendida, todos, y todas, andamos todo el día con aquello de “y de lo mío qué”. Tan es así que buscamos explicaciones fuera de cada uno de nosotros, “la culpabilidad”, concepto que había dado por perdido con el declive del catolicismo, ha regresado al primer plano, permanentemente buscamos culpables para todo lo que nos ocurre, hasta en los accidentes domésticos necesitamos a alguien a quien culpar.

Y si Holanda y Alemania no nos quieren ayudar, dejémoslos estar, luchemos con nuestros medios y alimentemos la memoria, a la que siempre podremos dar rienda suelta en el futuro. Y dediquémonos a inventar dinero interior, técnicamente es posible. a recomponer el tejido industrial y a ser muy cuidadosos con los asuntos de la sanidad y el medio ambiente. Y a quién pueda interesar le diré que me preocupan los muertos, y mucho, como tantos otros muertos inútiles que ha habido en este país desde que tengo uso de razón, no es cuestión de recordarlos a todos ahora.

Cuídense. En los próximos días seguirá saliendo el sol, no lo olviden.

2 comentarios en “just in time

  1. Schwarzkopf

    Muy bueno el artículo, y muy oportuno. Precisamente en mi sector hoy en día nadie asume un retraso, y si das una fecha “estimada” que no se cumple, están dispuestos a cancelar, demandar y con las redes sociales aprovechan para ponerte “a caldo” y tirar tu esfuerzo por la borda. Volviendo a este mundo loco quizás hay que pensar más como país y dejar de pensar tanto en que dicen o hacen otros, porque a la hora de la verdad “ahora” cada uno busca proteger lo suyo. Repito muy buena reflexión.

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