llega 2015

Pedro Luis Egea Vega    29 diciembre, 2014    1 comentario en llega 2015
 

Pasen y vean, señoras y señores, llega el muy esperado 2015. Bueno, esperado por los que confían en que por arte de birlibirloque el año que está a punto de empezar sea un territorio de exquisiteces, ricas fragancias y color de rosa. Parafraseando a un conocido humorista y presentador de televisión, este año va a parecer el reino de los unicornios rosas, al decir de algunos. Aquí vamos a hablar de las cuestiones que en el orden económico se atisban para el año venidero. No soy adivino, de ahí que mi nivel de fiabilidad sea escaso. Otros hay que, como tampoco se dedican al arte de la anticipación, pero son muy seguidos, se dedican a opinar algo y lo contrario para, llegado el caso, demostrar que tenían razón.

¿Recuerdan el viejo dicho popular de “año de nieves año de bienes”? Pues más modernamente lo podemos parafrasear en “año electoral, todo va genial” Y ya se han empezado a notar los efluvios iniciales propios de los, al menos, 2 procesos electorales que nos esperan en 2015. Sin olvidar que podrían ampliarse en 2 más. El nivel de gasto de las comunidades autónomas y de los ayuntamientos y entes locales ha aumentado en los meses previos al cierre del ejercicio 2014 y se espera que continúen en esta senda “victoriosa”. Los ayuntamientos y entes locales que, en 2013, contuvieron el gasto y obtuvieron superávit con el que reducir los niveles de deuda, ya se han dado cuenta que eso no les va a suponer una ventaja y han entrado en déficit. En el primer semestre del año el déficit era superior a los 2.000 millones de euros, teniendo en cuenta que en esa información no están incluidos los ayuntamientos de Navarra ni del País Vasco, que no mandan información al Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas.

Pero las comunidades autónomas no van a la zaga de nadie. A 31 de octubre tenían un déficit, en términos de derechos y obligaciones reconocidas, sin incluir las operaciones de orden financiero, de 10.000 millones de euros. Y si nos fijamos en el detalle de los datos, los derechos reconocidos eran los menores, hasta octubre, de los años 2011 a 2014. No es casual este déficit, la recaudación cae y la reducción del gasto ha llegado al límite, al menos eso parece. Claro que casi el 60% de ese déficit de las comunidades autónomas se concentra en 2 de ellas, Catalunya, la de mayor nivel, y Comunidad Valenciana. Esta grave cuestión, que nadie está queriendo afrontar, y que algunos quieren enfrentar, ya ha empezado a dar sustos. La reestructuración de deuda, el concurso de acreedores de entes públicos, ya ha empezado. La Administración General del Estado ha decidido condonar intereses de la deuda de las comunidades autónomas, con gran regocijo en la plaza de Sant Jaume y en la calle Caballeros, que ven como pueden mantener el ritmo de gasto y endeudamiento sin límite alguno.

Esta cuestión de la deuda y el gasto de las entidades autonómicas y locales nos va a proporcionar algún sustito en 2015. Anoten.

Edificio de la Dirección General de los Ferrocarriles

Edificio de la Dirección General de los Ferrocarriles, distorsionando la imagen que refleja

Desde hace 3 años se nos viene diciendo que el sector exterior es la salvación de nuestra economía, pues en él están depositadas todas nuestras esperanzas de recuperación. Pues bien, mientras que la llegada de turistas no ceja, con record de visitantes en 2014, no es menos cierto que las exportaciones de bienes y servicios ha vuelto a tornarse inferior a las importaciones, por el simple hecho de que el aumento del consumo que está habiendo se nutre de productos importados, en su mayoría. Nuestro raquítico sector industrial, que no ha crecido un ápice desde hace muchos años, más bien al contrario ha menguado, no es capaz de producir los bienes que se demandan, no lo digo yo, lo afirma el Instituto Nacional de Estadística (INE) No se puede olvidar que pequeños crecimientos en el sector industrial no repercutirán positivamente por la capacidad ociosa. Necesitamos crecimientos significativos y continuados y ello solo ocurrirá cuando la oferta se dirija hacia los sectores donde la demanda exterior, y también la interior, es más importante. Y si volvemos la vista al sector turístico solo se puede decir que el empleo en el mismo no aumenta, a pesar de los buenos datos de visitantes, por lo que sirve de bien poco para activar la economía.

La prueba de lo anterior es que las cifras de negocio empresarial, en serie corregida de los efectos estacionales y de calendario, no han recuperado los valores de 2010. Dicho lo cual, seguir manteniendo que el sector exterior va a recuperar a la economía española, sin más, es una ‘boutade’ que nos va a costar dolores de cabeza. Anoten.

Si a lo anterior añadimos la desgana y la desilusión, el ambiente se torna tenso. Las ejecuciones hipotecarias de viviendas de personas físicas, habituales y de segunda residencia, continúan su ritmo inexorable. En el 3º trimestre del año 2014 el aumento en tasa anual es del 14,7%. Este dato, en unión de otros como el número de menores en riesgo de exclusión, son una muestra del deterioro que se viene produciendo en el tejido social por la crisis y que tiene consecuencias indeseables para todos. Las reservas de la sociedad civil están agotadas, la crisis dura más de lo que es posible sostener por las familias. Ello va a provocar un aumento de la inestabilidad social y de la irritabilidad en las personas que, en una época de elevada actividad política, va a resultar difícil de digerir. Sin echar en saco roto los niveles de deuda privada, de empresas y familias, que van a resultar difíciles de devolver.

Prueba de la inexistencia de un clima mínimamente ilusionante es que uno pasea por las calles más comerciales de Madrid y observa que se han puesto en marcha, desde hace días, las rebajas, con descuentos de hasta el 60%, en algunos casos. Anoten.

Las restricciones presupuestarias que se avecinan, una industria desaparecida, el sector exterior que resta al crecimiento y el clima social alterado, no auguran nada bueno. Y eso que no hablamos de los perversos efectos de la deflación que padecemos ni de algo que no se notará hoy, pero sí a lo largo de los próximos años, la casi desaparición de la inversión en investigación y desarrollo. Porque la investigación y el desarrollo han desparecido de nuestras vidas, de la misma manera que no han terminado de entrar en ellas las inversiones en tecnologías de la información y la comunicación. No podemos esperar un 2015 venturoso, ya me gustaría.

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

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