más y menos a un tiempo

 

Todavía hoy en día, bien entrado ya el siglo XXI, seguimos pensando que hay cosas inmutables. Que los trabajos duran toda la vida, que las empresas duran toda la vida, que las frases y expresiones más populares duran toda la vida, que las calles que conocemos durarán toda la vida, que las formas de comunicarnos serán las mismas toda la vida. Ya ven, nada de lo dicho será igual toda la vida. Hemos pasado el sarampión de la aceptación de que los cambios se producirán antes o después y empezamos a ver como algo natural que ciertas empresas o procesos o productos desaparezcan de nuestras vidas cotidianas. Ya no existe aquella Kodak que inundaba de carretes cualquier lugar turístico, como no existen casi las tiendas de fotografías. Las imprentas están desapareciendo de nuestras vidas, como ocurre con los kioscos de prensa. Las tintorerías son un tipo de comercio en extinción, como ocurre con los centros de reparaciones de productos.

A veces se habla de negocios o empresas longevas y como ejemplo se cita el caso de la General Electric Company que es la única compañía que forma parte del famoso índice bursátil Dow Jones desde que se creó en 1896. Y, a pesar de ello y por lo visto en la dos últimas décadas, podemos afirmar sin ningún temor que nada es permanente y que General Electric Company también pasará. Por si tienen interés les dejo un enlace a su historia y estructura para que puedan conocerla mejor. Nada es invariable, ya sabemos que es muy posible que la generación que acaba de empezar su andar por la vida profesional no alcance los niveles económicos de sus padres y, por primera vez, ocurriría que una generación viva peor que la que le precedió.

Los contenidos que se muestran a continuación proceden de la web del Instituto Nacional de Estadística, que no tiene actualizado el certificado de seguridad, por lo que puede ser que no sean visibles en su navegador, para poder acceder a los mismos deberá desactivar las opciones de seguridad de su navegador.

Residentes en España, ambos sexos,
2 grupos de edad (de 0 a 15 años, color verde, y de 65 y más años, color oro)

De la misma manera que considerábamos como algo inmutable que, salvo en periodos de guerras o epidemias, las poblaciones de los países aumentaban de año en año. Y de ese devenir natural se derivaba uno de los problemas que tenemos en el mundo, el desmesurado crecimiento de la población de ciertos países. Pero no en todos los casos es así y desde hace un tiempo esa afirmación tampoco es cierta. En España hemos vivido estos últimos años descensos poblacionales significativos y, como en otras cosas, debemos apartar por un momento el análisis partidario y aceptar que este fenómeno es un fracaso de la sociedad en su conjunto, porque el descenso se materializa en esos años recientes, pero se venía gestando desde hace mucho tiempo, y debemos reconocer que la maternidad no estaba bien vista, ni siquiera por las empresas fabricantes de productos de consumo. Parecía que la maternidad “era cosa de ellas”, no de todos, y no nos afectaba y, además, era un engorro para la productividad. Pero hete aquí que de pronto nos hemos dado cuenta que nos afecta y que es un problema para la supervivencia de muchas cosas, incluido el propio país.

Como podemos ver en el gráfico anterior, obtenido de nuestro querido Instituto Nacional de Estadística (INE), la población de los mayores de 65 años es creciente, con un crecimiento casi constante de, aproximadamente, 110.000 nuevos miembros al año. El aumento ha sido algo mayor en mujeres que en hombres, pero proporcionalmente el aumento ha sido significativamente mayor en hombres, un 38%, que en mujeres, un 32%. Si, por el contrario, nos fijamos en la población de los niños y adolescentes, los de 0 a 15 años, la situación se vuelve más angustiosa, pues la caída de habitantes de esa edad, que venía del siglo pasado y se vio corregida a partir de 2002 por la llegada de una inmigración que se establecía en el territorio y tenía hijos, se ha vuelto a manifestar.

Fue tan importante el fenómeno migratorio para el país que en el año 2009 la diferencia de población entre los dos colectivos citados había pasado a ser de algo menos de 517.000 personas, cuando en el año 2002 era de algo más de 800.000 personas; un descenso muy importante por lo que de cambio de la situación demográfica significaba esa evolución. Pero una vez más debemos hacer actriz principal en el relato a la Gran Recesión que se inició en 2007-2008, y así podemos ver como a partir de 2009, el aumento de población infantil y adolescente languidece e incluso disminuye con el paso de los años. Y esto no va a cambiar en los próximos años, pues la población de los menores de 16 años seguirá disminuyendo en el futuro dados los datos de evolución natural de la población que conocemos actualmente.

Como siempre que aparece el asunto de los inmigrantes conviene dejar claros ciertos datos, en el mapa anterior pueden ver el número de extranjeros que se encontraban empadronados el 1 de enero de 2017 en cada provincia, para que comprueben que los extranjeros suponen el 10,9% de los españoles empadronados o, lo que es lo mismo, menos del 10% de la población total.

Y es que estamos envejeciendo, y a pasos agigantados a pesar de la inmigración, como se puede ver en el cuadro siguiente en el que se muestra la evolución de las edades medias de la población española y extranjera, por sexo, desde 1998 hasta 2017. El aumento es constante en lo que a la población española se refiere. Pero es que en los últimos años se ha producido un curioso fenómeno entre la población extranjera y es el aumento de su edad media, dando la vuelta a la tendencia rejuvenecedora que se había producido en los seis primeros años del periodo considerado. No podemos olvidar que en España se ha producido, al tiempo del envejecimiento, una disminución de la población, básicamente por la salida de inmigrantes, también de aquellos que se habían nacionalizado españoles. Y las salidas de población se produce en el grupo de los que se encuentran en edad laboral y, en muchos casos, en sus familias.

Con relación al envejecimiento citaré algunos datos sumamente significativos. La media de edad de la población empadronada en 1998 era de 39,25 años y 42,91 años en 2017; con 39,27 años de edad media de los españoles en 1998 y de 43,68 años en 2017. Los grupos de más edad media son los de las mujeres españolas de Asturias, que alcanzan los 50 años de edad media, y el de los hombres españoles de Asturias con 48,28 años de edad media. En cuanto a los de menos edad son las mujeres extranjeras de Castilla La Mancha con 32,43 años de edad media y el de los hombres extranjeros de La Rioja con 32,33 años de media.

Efectivamente, menos jóvenes y más mayores a un tiempo. Y todo ello tiene múltiples efectos en la economía, más gasto sanitario, más población dependiente, menos población en edad laboral, menor consumo. Y lo peor del caso es que nadie plantea medidas que corrijan la situación.

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

Un comentario en “más y menos a un tiempo

  1. Jacinto Moral

    Qué verdad es el análisis. Las franjas de los extremos se ensanchan y la central se estrecha, pero ahí están las voces que siguen reclamando y exigiendo, eso sí sin tener ni idea de la magnitud del problema y mucho menos, de cómo abordarlo.
    Un saludo

     
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