nueve semanas

coronavirus y 9
17-05-2020

Han sido nueve semanas y se termina este ciclo de artículos, como se terminan los aplausos al personal de la sanidad. O eso me han dicho, que se acaba el rito de las ocho de la tarde. Ese relativo homenaje al personal que se ha desvelado por conseguir que el número de afectados fuera el menor posible, con más de 50.000 afectados entre ellos, se termina hoy. ¿Por qué? hay quién dice que para algunos el rito lo entendían como un apoyo al Gobierno y, en consecuencia, ese grupo de gente que considera que todo está sujeto al análisis partidista intentó boicotearlo, primero haciendo coincidir las caceroladas contra el Gobierno, y luego desmovilizando a la gente. Son esos que, si pudieran, cambiarían el sentido de la circulación en las carreteras cuando llegan al gobierno, por aquello de hacer lo contrario.

Estoy seguro que, más allá de exaltar el comportamiento cívico de la inmensa mayoría de los ciudadanos, se harán análisis sesudos de lo ocurrido en estas nueve semanas y en mi opinión muchos de esos acontecimientos no nos pueden servir de ejemplo y habrá que evitar que en el futuro vuelvan a repetirse. Al menos en la ciudad en la que vivo, Madrid, he sido testigo de incívicas actitudes en estos sesenta y tres días que, en algunos casos, producen sonrojo por las posibles consecuencias. No exagero, desde declaraciones llenas de rencor hasta fiestas en chalets privados, poco en favor de la mesura que debe imperar en situaciones como esta. Ya digo, pocas cosas que retener para el futuro. Aún resuenan los gritos histéricos que lanzaron muchos al comienzo del periodo de confinamiento. Qué difícil resultaba dialogar con esas personas, no escuchaban razones, solo demostraban obsesiones. Y no se ha terminado, al contrario, han aumentado en los últimos días. Ayer mismo escuchaba desde una manifestación, nada espontánea, gritos exigiendo libertad, como los que escuchábamos en octubre del año pasado en Barcelona. El mundo al revés, los que agreden y generan inseguridad exigen libertad.

Este país ha vivido varias crisis de carácter extraordinario en menos de un año y, por mucho que les pese a ciertos grupos y grupúsculos, el Estado ha funcionado, los mecanismos que nos proporciona la Constitución han funcionado y el conjunto del país ha salido fortalecido. Con graves daños en su estructura y con sorprendentes tomas de posición por parte de determinados grupos políticos y sociales, pero ha resistido las presiones. A pesar de ello el país no puede continuar por el camino a la deriva en que se ha situado desde hace diez años, ello afecta gravemente a nuestra economía, a las relaciones sociales y a las expectativas de futuro, porque entre tanto desorden reinan los mediocres, como ocurre siempre en situaciones de alteración. Ocurre en la misma medida en el mundo de la justicia, donde el desorden judicial con sus retrasos desmedidos y comportamientos fuera de lo normal, sigue manteniendo vivos a los ineptos.

Y mientras tanto se ha puesto en marcha la Comisión no permanente para la Reconstrucción Social y Económica en el Congreso de los Diputados. Desde aquí pueden acceder a la página web del Congreso en la que consultar todo lo relacionado con la misma. Ya sabemos quiénes serán los comparecientes, entre los que destacan mucho cargo institucional y muchos representantes de organizaciones corporativas, así como representantes de entidades que guardan poca relación con la reconstrucción. ¿No había otro nombre disponible para llamar a la comisión? Lo digo porque no creo que estemos ante una reconstrucción. En cualquier caso, me parece que falta un apartado educativo entre los grupos de trabajo, sin mejoras en la educación no habrá reconstrucción. Y alguien debería sugerirles que sugieran la necesidad de llevar a cabo una modernización de las estructuras del país. Y, para empezar, aprovechando el viaje, una modernización de la web del Congreso no vendría de más, hay mucho que modernizar en cuanto a los instrumentos y los sistemas que las instituciones utilizan en sus relaciones con los ciudadanos. Estoy convencido que esas instituciones no son conscientes del flaco favor que hacen a la democracia manteniendo medios obsoletos y sistemas poco transparentes.

Habrá que estar muy atentos a lo que en esa Comisión para la Reconstrucción se propone y se sugiere por los comparecientes, aunque mucho me temo que dicha comisión va a ser una especie de comisión de evaluación de lo actuado hasta la fecha, que no constituye su objetivo, y se va a hablar poco de progreso, entre otras razones porque brillan por su ausencia personas que podrían aportar su visión de por dónde camina el desarrollo de nuevas actividades económicas, de la misma forma que sorprende que no haya ninguna figura relacionada con el comercio. Pero seamos pacientes, pues, aunque se puede prorrogar su duración, la Comisión debe hacer entrega de su dictamen en el plazo de dos meses.

Por el momento, y tras estas nueve entradas, toca descansar y esperar los acontecimientos. Tiempo habrá para analizar lo que ha de venir en los próximos meses, que no sé anticipar en estos momentos, entre otras cosas, porque no sé si se impondrán la razón y la lógica o la furia y la radicalidad. Si triunfan las primeras es posible que salgamos adelante, si son las segundas, despídanse de la reconstrucción. Hace poco escuché a un exdirigente de un club de fútbol decir que él votaría por una determinada alternativa, pero que si esa alternativa resultaba la ganadora abandonaría el país, ¿está este país en una esquizofrenia similar?

Cuídense y no se asusten, España sigue emitiendo deuda sin problemas para financiar los sobrecostes derivados de la pandemia. Lo más urgente ahora es recuperar, en la medida de lo posible, la actividad turística, que ya sabemos por los manuales de facultad que es una actividad de escaso valor añadido, pero aporta el 14% de nuestro PIB, así que debemos cuidarla y para animarse piensen en la imagen de esta entrada.

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Un comentario en “nueve semanas

  1. Schwarzkopf

    Comparto que el nombre de reconstrucción no es el más adecuado. Lo bueno es que creo que hay ganas de salir en el sentido de avanzar y hacer cosas, y que cuanto antes con las lógicas medidas de seguridad vayamos poco a poco cogiendo ritmo.

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