sonría, es peor

 

Dice el refranero popular que a mal tiempo buena cara. Y eso es lo que tenemos que hacer los españoles a la vista de los datos sobre la economía de nuestro país. Porque los datos que hemos conocido en este mes de mayo son altamente preocupantes, a pesar de lo cual algunos pretenden que nos olvidemos de ellos y nos fijemos en las estrellas. La verdad es que todo es susceptible de empeorar y en ello están empeñados algunos grupos de teóricos expertos. Uno de esos grupos lo encabeza el ministro variopinto, economía, industria, turismo, comercio, energía, eso sí, en funciones. Quizá le encomendaron que se hiciera cargo, temporalmente, del Ministerio de Industria por aquello de que está muy cerquita de su sede habitual de Economía y Competitividad. Por cierto, ¿alguien sabe dónde quedó la competitividad española que ve estancadas sus exportaciones fuera de la Unión Europea (UE)?

Veamos un poco como está de animada la situación de nuestra economía y empecemos por lo aparentemente positivo. Todo el mundo quiere ser padre del PIB (Producto Interior Bruto) porque sigue aumentando su valor. Se confirma por el Instituto Nacional de Estadística (INE) un crecimiento trimestral del 0,8% lo que implica un ritmo de crecimiento anual del 3,4%, pero la productividad por trabajador se mantiene casi inalterable, a pesar de la caída de la remuneración por asalariado, lo que nos enfrenta al empleo de bajo valor que se está creando en el país. A lo que se une que un bajo nivel salarial implica unas reducidas cotizaciones a la seguridad social con el efecto en el déficit creciente del sistema de previsión. Pero de esto último nadie se hace eco, lo importante es que el PIB aumenta, nos lo asegura el variopinto.

Pero claro, si el PIB aumenta y lo demás aumenta a ritmos superiores, como el déficit público, pues no logramos atajar el problema grave que es el nivel de deuda. Nivel que, hemos conocido recientemente, ha situado la deuda pública por encima del 100% del PIB. Según nos informa el Banco de España (BE), en el mes de marzo de 2016 la deuda pública, según el Protocolo de Déficit Excesivo, es de 1,095 billones de euros, superior al PIB de los últimos 4 trimestres que nos ha dado a conocer el INE. Y es que la clave del crecimiento de la deuda está en el déficit primario de las administraciones públicas. Este nivel de deuda, superior al 100% del PIB, no se alcanzaba desde 1909.

Deuda de las Administraciones Públicas, según el Protocolo de Déficit Excesivo. Banco de España

Deuda de las Administraciones Públicas, según el Protocolo de Déficit Excesivo. Banco de España

El saldo primario, déficit o superávit, de las administraciones públicas es aquél que se obtiene al deducir del total de ingresos el total de gastos excluidos los intereses de la deuda. Y ese saldo sigue siendo negativo en España. De enero a febrero de 2016 el déficit primario ha resultado ser de 7.599 millones de euros, entre la administración central, la regional y los fondos de la seguridad social. Esto es lo que nos dicen los servicios del ministro contable, que no sabemos si esconde alguna información porque el inusitado crecimiento del endeudamiento público en los tres primeros meses del año 2016, de 23.175 millones de euros, es el 60% del aumento en todo el año 2015.

La marcha es claramente preocupante. Si el déficit primario no se corrige no habrá forma de parar el aumento de la deuda pública. Y siendo cierto, como dice el variopinto, que la ausencia de inflación perjudica el valor nominal de la deuda, no es menos cierto que el casi nulo coste del dinero está facilitando el endeudamiento, pues ¿se imaginan lo que ocurriría si, de pronto, los tipos de interés pasaran a ser del orden del 1%? Simplemente del 1% y sería una debacle. Es decir, estamos caminando por una cuerda floja, muy floja, que nos puede precipitar al abismo en cualquier momento.

Deuda Pública dciembre 2011 a marzo 2016Si a ello le añadimos que, a la deuda calculada según el Protocolo de Déficit Excesivo, ese mecanismo de control que se aplica a los intervenidos que no están intervenidos, hay que sumarle la que no es computable según las reglas de dicho protocolo, a finales del primer trimestre de 2016 la deuda total podría ser de unos 250.000 millones de euros adicionales. Efectivamente, sonría que es peor la situación.

Pero no terminan aquí nuestras cuitas. Seguramente se habrán enterado que una de nuestras entidades financieras de cabecera no anda precisamente bien de salud, como ya había comentado recientemente aquí, con cierto enfado entre algunos lectores porque les anuncio cosas desagradables. Añado que en mi opinión no es la única entidad con problemas y, además, los tipos de interés negativos que aplica el Banco Central Europeo (BCE) a los depósitos de las entidades financieras no les permiten obtener rentabilidades alternativas a la falta de proyectos de inversión atractivos. La banca tiene problemas. Problemas que, si no cambia la situación económica en la UE, irán en aumento en toda Europa. No son solo nuestros los problemas.

Y aunque los problemas los tengamos todos los miembros de la unión y algunos más fuera de ella, nos podríamos reconfortar si estuviéramos en el núcleo de los que progresan adecuadamente. Pues no. Aunque no estoy de acuerdo con algunas de sus afirmaciones, les sugiero la lectura de un artículo de Juan Carlos Barba de este fin de semana, en el que nos alerta de nuestro distanciamiento progresivo de los países más prósperos de la UE. Y yo añado que para resolver la cuestión los cantos de sirenas, en este caso sirenos, están fuera de lugar pues nada aportan, salvo ruido.

Tenemos un problema de deuda, tanto pública como privada. Y siendo cierto no es preocupante en sí mismo. Los problemas de deuda, que son de índole financiera, se resuelven siempre de la misma manera, aumentando los plazos y reduciendo los intereses que genera. Pero para que los acreedores acepten cualquier cambio en las condiciones establecidas hay que ofrecerles una propuesta de comportamiento solvente y responsable, que es todo lo contrario a lo que ha ocurrido hasta la fecha. Porque ni tan siquiera se ha corregido el asunto del déficit primario después de 4 años de teórica austeridad, años en que la deuda pública, en términos del Protocolo de Déficit Excesivo, ha aumentado en 352.000 millones de euros.

La situación de la economía española es tal que se la han puesto en bandeja a los que defienden un sistema con un reducido y mínimo sector público, que es lo que algunos desean, justo todo lo contrario de lo que hace falta para salir de esta senda de retroceso real en la que entramos hace tiempo. De ahí que las próximas elecciones sean importantes, como lo fueron las precedentes, pues de ellas deberían salir fuerzas que lideren una salida armónica a la gris situación en la que estamos, salvo que lo que se pretenda es terminar de acabar con aquello que nos acercó a Europa. Sinceramente creo que los que nos han traído hasta aquí no pueden seguir al frente, especialmente por sus elevadas dosis de vaciedad.

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

Un comentario en “sonría, es peor

  1. Angelines Herrero

    Un artículo esclarecedor en el mundo que con intención nos hacen tan oscuro y tan complicado el de la economía.
    Y totalmente de acuerdo con tu postilla final: ” Los que nos han traído hasta aquí no pueden seguir al frente”

     
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