ansia y verdad (y 4)

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terminamos.

Y llegamos a la traca final de la historia. Parafraseando a Fray Luis de León, blogueábamos ayer que nuestras pérdidas directas se situaban en los 30.500 millones de euros. Pero nos falta añadir a la estrella de la historia, Bankia. Aunque al final va a resultar una estrella deslucida, pues algunos de los otros contendientes podrían terminar superando sus logros. Pero no desviemos el tiro. Para crear Bankia, el estado aportó 4.465 millones. Pero ahí no quedó la cosa, posteriormente le “facilitó” otros 17.959 millones de euros, lo que elevó la cifra a 22.424 millones de euros.

Si a la cifra conjunta de 52.924 millones de euros, les sumamos las minucias de 525 millones para CEISS (Caja España y Caja Duero), 948 millones para Unnim (Caixa Manlleu, Caixa Sabadell y Caixa Terrassa), los 915 millones para BMN (Caja Granada, Caja Murcia y Sa Nostra), hemos alcanzado, aproximadamente, la mágica cifra de 55.500 millones de euros. Comprenderán ahora por qué creo que ello requiere explicaciones de todo tipo y que no me cansaré de exigir.

Construcción en Las TablasEn esta ruina nacional están comprometidos casi todos los sectores de la sociedad española. La burguesía catalana, los arquitectos avariciosos, la clase pudiente valenciana, los economistas tardos, los dominadores de la sociedad gallega, la jerarquía de la iglesia católica, los abogados ruines, las organizaciones empresariales y sus más destacados dirigentes, industriales desaprensivos, agricultores sin agro, los llamados sindicatos de clase y algunos de sus representantes, los partidos políticos, bancarios ilustres que se creyeron magos de las finanzas, profesores universitarios de rancio abolengo, exfuncionarios de hacienda, rectores de universidad, visionarios de alcurnia, constructoras de relieve, bancos de inversión con pedigrí y más, muchos más. Por eso creo que, abrir una investigación sobre este tema, permitiría un análisis detallado de lo ocurrido en la sociedad española en los últimos veinte años.

Muy pocos han reparado en que esta crisis inmobiliaria española y financiera mundial ha dado al traste con las cajas de ahorros, ya no queda ninguna. Pues inclusive las cuatro que no vieron peligrar su subsistencia, o al menos eso nos dicen, La Caixa, Unicaja, BBK e Ibercaja, han debido transformarse en bancos. Las cajas, un vehículo de ahorro popular que financiaban proyectos de pequeño tamaño y de carácter local, se han marchado para siempre. No volverán. Para hacernos una idea de lo ocurrido veamos un dato relevante. El Banco de España, que dividía la información, hasta el año 2010, entre bancos y cajas de ahorros, nos decía en 2009 que los bancos eran el 53,98% de las entidades financieras y las cajas de ahorros el 40,80%. En 2012, último año del que tenemos datos, ya no divide la información ofrecida con ese criterio, habla de entidades no afectadas por la reordenación bancaria y las afectadas. Y aquí descubrimos un dato preocupante, las seis mayores entidades no sometidas a control del FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) suponen el 53% del sector, vaya concentración de negocio, vaya falta de competencia, con las consecuencias que eso va a tener en el futuro.

Edificio singularEn síntesis, la crisis nos ha traído la desaparición de las cajas de ahorros, con zonas especialmente afectadas por su importancia e implicación en la economía, como es el caso de Cataluña y, en menor medida, el de Galicia. La crisis ha significado un aumento de la concentración bancaria, pues seis entidades van a terminar controlando más del 60% del negocio financiero del país; sin olvidar que de ellas hay dos grupos que no son totalmente independientes entre sí, en mi opinión, pues CaixaBank fue accionista de referencia de Banco de Sabadell hasta el año 2006. La crisis ha llevado a las entidades financieras, a todas ellas, a reducir y casi anular la concesión de créditos, con el grave efecto que esto está suponiendo para la actividad económica del país, basta con leer el último Informe de Estabilidad Financiera del Banco de España, de noviembre de 2013, en su página 23; la conclusión es que no hay crédito para ningún sector económico.

Pero hay más temas de análisis, que exigen una investigación a fondo. Por ejemplo, para evitar que surgieran dudas sobre los apoyos prestados y que estos pudieran utilizarse indebidamente, alterando las reglas de la competencia, a las entidades sometidas al control del FROB no se les permite expandirse o desarrollar una política comercial agresiva, aunque ahora parece que Bankia está eximida de la norma por la vía de los hechos y para ello solo hay que ver los anuncios en televisión, pero volvamos a lo crítico ¿por qué a las extranjeras como ING, qué recibió miles de millones de euros del estado holandés, si se les permite?

Cuando me paro a reflexionar sobre esta crisis viene a mi memoria el estribillo de una canción muy pegadiza de finales de los ochenta del siglo XX, interpretada por un grupo de nombre muy sugerente. Les sugiero que, para ver la evolución, la escuchen en este otro concierto celebrado en un año simbólico precrisis y donde se nota que la energía del grupo ya no es la misma, es posible que estuvieran saturados.

RejasQuizá las líneas de esta serie, ‘ansia y verdad’, de novela negra, pero de novela histórica, no sean más que una de tantas llamadas inútiles que se han producido a lo largo de estos 7 años de resistencia, los anteriores 9 de exhuberancia irracional y los 4 de calentamiento que les precedieron. Pero siendo ello posible, no puede uno dejar de opinar al respecto y dejar constancia de que no comparto la opinión, muy generalizada, de que esta crisis es como otras anteriores, ni ser cómplice del silencio culpable que se ha instalado. Por que, a pesar de todo lo que ha caído, cae y seguirá cayendo, cuando uno sale a la calle, sigue viendo y escuchando los gestos y las voces de una especulación salvaje que no nos quiere dejar avanzar, ya nos lo habían avisado con GESCARTERA.

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

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