homo economicus

 

Se dice, homo economicus, al ser humano que tiene un comportamiento económico racional, según la escuela la clásica. Claro que la racionalidad de la escuela clásica, y la de la neoclásica también, está en entredicho desde hace tiempo, pues nos deberían pagar por pedir préstamos y no nos los dan, por unas u otras razones. Piensas, no hay racionalidad, el homo economicus no existe.

Pero hete aquí que la racionalidad se manifiesta, bajan los costes saláriales medios y bajan los precios. Los costes saláriales promedio, que en el 3º trimestre de 2014 han sufrido una variación respecto del mismo periodo de 2013 de un -0,1%, bajan porque tenemos un exceso de oferta de mano de obra y una falta de actividad, mientras que los precios bajan porque no hay demanda de bienes y servicios que sostengan la oferta existente. Y en noviembre hemos entrado, claramente, en deflación. La variación del IPC (Índice de Precios de Consumo), en tasa anual, en noviembre ha sido de un –0,4% y la denominada inflación subyacente (igual al IPC pero sin incluir los alimentos no elaborados ni los productos energéticos) se mantiene, también en tasa anual, en el –0,1% y así llevamos 6 meses, deflación.

El principal problema es que no hay confianza en el futuro, no hay consumo porque no sabemos que pasará mañana y no hay mejoras salariales porque no se sabe si se necesitarán a los empelados actuales. Eso que se conoce como la pescadilla que se muerde la cola. A ello se añaden los devastadores daños de la crisis inmobiliaria y financiera, de la que aún no hemos salido.

Ciudadano de pim, pam, pumObservando los datos del Informe de Recaudación Tributaria de 2013 de la Agencia Estatal de Administración Tributaria se constata que las rentas del trabajo por pensiones se han multiplicado en los últimos 15 años, desde 1999 hasta 2013, por 2,21 veces, al pasar de 54.014 millones de euros a 119.312 millones de euros. Salto significativo donde los haya. Y en estos 15 años no ha habido ejercicio en que no hayan aumentado su importe respecto del anterior. Y de suponer el 19,51% de las rentas del trabajo, han pasado a ser el 23,53%, una ganancia importante. Por el contrario las rentas del trabajo procedentes de salarios, que en el cómputo global del periodo han aumentado desde los 183.557 millones de euros hasta los 310.944 millones de euros, habían alcanzado un pico en 2008 de 366.819 millones de euros y desde entonces no han hecho más que caer, volviendo a los niveles de 2005. El conjunto de las rentas del trabajo, que incluyen otras rentas, han visto un retroceso hasta situarse en niveles equivalentes a 2007, sin tener en cuenta la merma padecida por la inflación que aumentaría la pérdida de poder adquisitivo.

A la vista de lo anterior, ¿cómo pretendemos que suban los precios si la capacidad adquisitiva se ha reducido significativamente? Porque las rentas del capital también han retrocedido, hasta situarse en los niveles de 2004. Es fácil extraer de estos datos varias conclusiones que se están poniendo de manifiesto en el día a día, que son comentadas por los ciudadanos y que, considerando el comportamiento del conjunto de la población, sí podemos hablar de la existencia del homo economicus.

La primera es que muchos grupos familiares, que suman a los miembros de más de una familia, están sobreviviendo con los rendimientos de la única fuente que no ha perdido poder de comprar en los años transcurridos, las pensiones.

Otra es que las ventas del comercio no aumentan porque los ciudadanos han perdido, en términos generales, capacidad de compra. Para ello solo hay que ver las estadísticas de las ventas del comercio minorista, donde los números índices correspondientes nos sitúan en los niveles de unos cuantos años atrás.

Y la última es que estamos en proceso deflacionario porque no existen expectativas de consolidación de la actividad y posterior recuperación. Ello genera un círculo vicioso de contención de las compras y la consecuente reducción de precios para atraer a la poca capacidad adquisitiva que aún queda en pie.

Dicho lo anterior debo indicar, para evitar confusiones, que no deben buscarme en los caminos de la escuela clásica ni mucho menos en los de la neoclásica. Lo que ocurre es que el sistema ha funcionado en una dirección, la del sufrimiento de aquellos que no tienen medios de defensa, como bien sabían los que se habían dedicado a poner en cuestión y contribuir al desmantelamiento de los que quedaban. Pero no ha funcionado de verdad, pues de haberlo hecho se habrían producido otras transformaciones en la sociedad, algo sí ha funcionado, más de 700.000 personas, en edad laboral, se han marchado del país en los últimos 30 meses.

Tenemos homo economicus, pero más parece un homo de pim, pam, pum.

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

2 comentarios en “homo economicus

  1. cavabaja

    SIN MODELO PRODUCTIVO ¿HAY FUTURO?

    Ayer hoy la gran noticia de boca del estrenado portavoz de gobierno.
    Ya tenemos nuevo modelo productivo. Es la Exportación. Sin más, la Exportación.
    Deben tener grandes esperanzas en el nuevo “Caballo de Troya”( desde mi modesta mirada),el magnifico TREN DE LA CHINA, que vendrá para que lo llenemos de jamones y aceite -DICE el portavoz-.
    Pero cuando llegue la noche la invasión china saldrá de las entrañas del caballo.
    Bendito Chauvinismo Francés.

     
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  2. Lazaro Gonzalez

    El mercado dejado a su libre albedrio lleva a la desigualdad (Piketty). Y si quienes deberían regular sus excesos para que esto no suceda, suben al mercado a los altares,están condenando a los más débiles. Miseria de gobernantes, que no nos merecemos!

     
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