corrupción

Pedro Luis Egea Vega    7 septiembre, 2015    1 comentario en corrupción
 

No se asusten, no vengo a proponerles nada turbio ni tan siquiera vengo a atormentarles con esos casos de los que tanto hablan los medios de comunicación y que tan mal se resuelven, si es que llegan a resolverse. Recuerden que el famoso caso Sofico, en el que había claros indicios de corrupción, creo que tardó en sustanciarse en los tribunales casi 20 años. Nada de todo eso. Hoy quiero hablarles de situaciones, con indudable trascendencia económica, y que se denominan irregularidades o consecuencias del mercado y que, perdón por la dureza, yo denominaría, directamente, corrupción. En su inmensa comprensión con lo inaceptable, algunos lo llaman, parafraseando a la propaganda militar, daños colaterales del mercado. Yo sé que ustedes me creen, pero por si les entran dudas les dejo la última referencia al respecto de la que tengo constancia aquí.

La semana pasada me comentó un amigo, por referencia a una persona que conocía directamente, un caso harto lamentable. Una mujer se había desplazado a Palma de Mallorca a trabajar en el sector hostelero, como limpiadora, durante la campaña estival. En este sector a los trabajadores de temporada, que no suelen ser habitantes del lugar, el salario se complementa con el alojamiento (compartido con otros empleados) y la manutención. Pues bien, el salario consistía en 120 euros por 10 días de trabajo, en jornada de 8 horas. Han leído bien, 12 euros al día, 1,5 euros la hora. Cuando me lo contó, no quería dar crédito a sus palabras y vinieron a mi memoria los relatos del trato infligido a los esclavos del que se hacen eco Acemoglu y Robinson en su libro “Por qué fracasan los países” (en Ediciones Deusto) que les sugiero que lean. Para ayudar a hacerles creíble la historia, lean este artículo.

Que en España y en el año 2015, que se perfila como el mejor año turístico de la historia, en el que los precios de los hoteles no paran de subir, según nos informa nuestro querido Instituto Nacional de Estadística (INE), con exquisita puntualidad, se dé ese trato a los trabajadores, propio de esclavos de siglos pasados, me parece que es una forma de corrupción. Corrupción basada en el aprovechamiento del gigantesco paro que padecemos para aumentar sin límite los beneficios empresariales. Porque de inversión en mejora de los establecimientos hoteleros, de formación y cualificación del personal, de creación de grandes tour operadores españoles, del desarrollo de aplicaciones para la hostelería basadas en las nuevas tecnologías, de todo eso, nada de nada. Luego se nos llenará la boca con la palabra productividad, sustentada en bajos salarios y no en altos medios.

Registro Mercantil de Madrid

Registro Mercantil de Madrid

Cambiemos de escenario. Por si no lo saben ustedes les informo que las sociedades mercantiles deben depositar sus cuentas anuales, de acuerdo a unas normas establecidas al efecto, en los correspondientes registros mercantiles. La norma nos habla de que el incumplimiento de este deber, tómenlo como una obligación, será sancionado por el Ministerio de Economía. No se lo crean, esto ocurre en muy pocos casos. Debemos aceptar que el mejor escribano puede echar un borrón, sé de lo que estoy hablando, y puede existir un olvido puntual, al que, con avisos o sin ellos, se responde con prontitud y se corrige el error cometido. Pero a “olvidarse” de hacerlo durante años no lo podemos llamar olvido.

Una de las condiciones básicas para que exista mercado es que la información fluya, si es posible abundantemente. Si no es así no podemos hablar de mercado. Es por eso que algunos opinamos que sin democracia no hay mercado. Y hete aquí que nuestro sistema económico, en vez de aumentar su transparencia y mejorar la información, la reduce día a día y sin que nadie entienda que ello deba ser motivo de reproche, ni mucho menos sanción. Según el Colegio de Registradores de la Propiedad, Bienes Muebles y Mercantiles de España en el ejercicio 2014 (último del que se disponen datos) se depositaron en los distintos registros mercantiles de España un total de 1.100.000 cuentas anuales, aproximadamente, por sociedades anónimas y limitadas, de las que unas 880.000, aproximadamente, correspondían al ejercicio 2013. Pues bien, según el Directorio Central de Empresas del INE en el ejercicio 2013 se estimaba que existían, aproximadamente, 1.220.000 sociedades anónimas y limitadas. Lo que significa que, aproximadamente, unas 340.000 sociedades anónimas y limitadas no habían depositado sus cuentas del ejercicio 2013 durante el año 2014.

¿Depositarán las cuentas alguna vez? Cuando les interese por algún motivo, pero no porque nadie les impulse a ello. El Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas de España (ICAC), que es el organismo encargado de tramitar los expedientes de sanción relacionados con los depósitos de cuenta anuales, resolvió en 2014 un total de 161 expedientes, 1 menos que en 2013. A la vista de los datos manejados lo único que se me ocurre decir es que el panorama es desolador. A esto también se le puede llamar corrupción.

Audiencia Nacional

Audiencia Nacional

Y saltamos a un nuevo teatro de la farsa. Como no habíamos aprendido bastante de lo ocurrido en años anteriores, seguimos con algunas de las prácticas habituales que han convertido la actividad de construcción en el sector público, en permanente foco de sospecha, de tal forma que hablar de obra pública puede ser sinónimo de negocio turbio. Ya saben que una de las mayores críticas que se hacen a las obras públicas es el desfase entre el importe por el que se adjudican las obras y el coste final de las mismas. Cuando se celebran los concursos para la adjudicación de los proyectos las empresas que concurren suelen presentar ofertas que mejoran, a veces en mucho, los importes estimados por la correspondiente administración. Luego en la ejecución la cosa es otro cantar.

Después de reiterados escándalos en este terreno, por algo más que desfases abultados en algunos proyectos, que han motivado multitud de artículos, como muestra éste del blog ¿Hay Derecho?, y tras alguna variación normativa, debemos concluir que nada ha cambiado. Veamos. Ni la justicia se libra del problema. La construcción del nuevo edificio de la Audiencia Nacional, puesto en servicio muy recientemente, ha costado el doble de lo previsto. Una obra concertada en 2012 y ejecutada en los últimos 3 años ¿cómo es posible que cueste el doble de lo previsto? ¿No habían previsto que había que gastar dinero en reordenar el desastroso tráfico de la zona? ¿Se planifican unos metros y luego se construyen otros, sin más ni más? A estas desviaciones en el coste de las obras públicas, de casi el 100%, también las podemos denominar corrupción.

Porque corrupción es alterar el devenir regular de los hechos y forzar otro resultado al esperado por aplicación de la lógica. Hay más ejemplos de corrupción que los citados, pero me parecía que con estos 3 era suficiente para darnos cuenta de que esa especie de niebla que impide ver, de verdad, lo que está ocurriendo y opinar con libertad, se llama corrupción y se materializa de muchas formas, casi sin darnos cuenta. La corrupción es uno de los peores, si no el peor, enemigo de la democracia. Y lo primero que da muestras de agotamiento, por influencia de la corrupción, es la economía, como ocurre en España donde, siguiendo con Acemoglu y Robinson, no estamos desarrollando instituciones inclusivas.

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

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