hace un año ya…

 

… que empecé a escribir con regularidad en este Real de a Ocho y expresar mis opiniones sobre cuestiones económicas, sin ningún afán especial, más allá de darlas a conocer y contribuir modestamente al debate sobre esas materias. Después de estos más de doce meses, con alguna interrupción vacacional, me siento satisfecho con el resultado. Paulatinamente el Real de a Ocho ha logrado más lectores asiduos cada día y, perdonen la medalla, creo que ha mejorado la calidad de los artículos. En este tiempo he procurado abordar multitud de temas, desde el análisis de resultados de empresas privadas y públicas, hasta el análisis de la composición de nuestro PIB (Producto Interior Bruto), pasando por lo fiscal o lo que concierne al empleo.

Después de lo acontecido en el año debemos sacar las oportunas conclusiones, pues al relato de lo ocurrido debe acompañarle la opinión, eso que en otros tiempos se llamaba mojarse o tirarse a la piscina. Esto segundo, lo de la piscina, tiene el riesgo añadido de que no tenga agua, que es equivalente a no haberse estudiado los temas, lo mismo que hacer un análisis sin datos e información. Y dicho esto, vamos a comenzar con las opiniones, después de un año de análisis:

  • En España no tenemos una auténtica economía de mercado. La información, la concurrencia y la transparencia brillan por su ausencia. Tenemos muchos sectores regulados en los que no disponemos de auténticos mecanismos de supervisión. Se siguen celebrando reuniones entre operadores que sonrojarían en otros lares. Y se están consintiendo concentraciones en ciertos sectores que atentan al mismo concepto de competencia al reducir significativamente el número de competidores. La creación de ese mastodóntico organismo, Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), solo ha servido para poner de manifiesto las viejas costumbres de manipulación e intervención de las que tanto gustan usar y abusar a ciertas familias económicas, que huyen de la palabra competencia como los gatos del agua fría.
  • El sistema fiscal español está obsoleto y nadie lo ha mejorado. La brutal caída en la recaudación que se produjo al inicio de la crisis no se ha corregido con una reforma fiscal en profundidad. Lo iniciado en este capítulo en los dos últimos años no es más que un parcheo de un sistema viejo y achicharrado por los acontecimientos. Mientras tanto, los ayuntamientos, con la venia del Gobierno, se han refugiado en el Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (IIVTNU) y conseguido que este alcance niveles de naturaleza confiscatoria, que prohíbe la constitución, y utiliza bases irreales.
  • El sector financiero, beneficiario del Memorándum de Entendimiento (MoU) suscrito con la UE en julio de 2012 para el rescate de las entidades financieras con problemas y que algunos consideran un plan de rescate del país, tampoco se comporta como debería. De las ayudas recibidas ya sabemos que se han perdido con certeza y de momento, más de 15.000 millones de euros. A pesar de ello siguen con la guerra por su cuenta y sin poner al día ni sus cuentas ni sus relaciones con los clientes y con los ciudadanos pues, con todos los respetos, el crédito no fluye y es caro. Por eso es tan bienvenida la sentencia de la que se hizo eco un medio de comunicación sobre la percepción de comisiones abusivas e injustificadas, como ocurre con CaixaBank en el caso descrito.
Real de a ocho de Carlos IV con resellos chinos de la Colección Permanente del Museo Arqueológico Nacional. Madrid.

Real de a ocho de Carlos IV con resellos chinos de la Colección Permanente del Museo Arqueológico Nacional. Madrid.

 

  • El principal problema de este país es la falta de empleo. Alguien puede pensar que es lo mismo que decir el paro. No, en España lo que falta es empleo porque el modelo económico expandido en las dos últimas décadas está totalmente agotado, por eso la población activa ha disminuido de forma significativa en los tres últimos años, las personas en edad de trabajar se ausentan para buscar empleo en otras tierras y lugares más prósperos o con mejores perspectivas. Estamos resolviendo el problema del empleo de la misma forma en que lo hicimos a lo largo de nuestra historia, expulsando a los ciudadanos al exterior. Hemos regresado a la emigración, después de tres escasos lustros de inmigración. Los datos son peores que hace tres años, mejores que hace uno o dos, pero peores que hace tres, cuando llegaron los actuales gestores. No dejen de consultar los datos de recaudación de la Seguridad Social y verán el daño que, para el futuro, está haciendo la política económica desplegada.
  • El precio de la energía ha aumentado por encima de lo razonable. Quizá solo bastaría con la primera frase de este párrafo para dar cuenta del problema que representa hoy en día el sector energético español. Algunas empresas industriales se plantean abandonar España por el alto precio de la energía que se paga en el país. Por el camino de lo incomprensible nos hemos cargado la industria relacionada con las energías renovables, ¿alguien puede justificar que no se fomenten las producciones para autoconsumo o que se penalice la cogeneración?

Es posible adoptar medidas dolorosas pero no incompatibles con el futuro. En ocasiones, para superar una difícil situación, es necesario adoptar medidas dolorosas. Lo que nadie acepta son medidas que nieguen el futuro. No se arreglará la situación del país si se reduce la inversión en ciencia e investigación. No se arreglará la situación del país si no se aplican políticas activas de empleo. No se arreglará la situación del país si no se promueven las nuevas tecnologías. No se arreglará la situación del país si no se corrige la deriva del gasto público.

En vez de adoptar medidas coyunturales para paliar los problemas y adoptar medidas estructurales que abran el futuro al país, las autoridades económicas se han dedicado a aplicar políticas del manual más conservador, rancio e ineficiente, sin relación alguna con lo que el país necesita. La reducción de los tipos de interés ha venido de la mano del Banco Central Europeo (BCE) y la reducción del precio del petróleo ha venido de la mano de una conjunción de intereses políticos y económicos que actúan en nuestro favor. Nada, de lo poco bueno que ha ocurrido, se debe a la acción de gobierno, que si debe responder de la penuria que, a pesar del PIB, azota a nuestra nación.

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

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