referencias al euro

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No es la primera vez que cito a mi Madre en el blog, por su capacidad de análisis, y a partir de hoy me van a permitir que, dada su habilidad y como reconocimiento, utilice la mayúscula al citarla. Pues bien, el pasado viernes mi Madre me preguntó, al escuchar las noticias sobre las tarjetas negras que han salido a la luz, ¿cuánto son 19.000 euros en las antiguas pesetas? Me hacía la pregunta sobre esa cifra concreta porque acababan de citar el gasto, del tarjetero mayor, en el último mes en que dispuso de la misma.

Pues son, aproximadamente, unas 3.200.000 pesetas, acerté a contestarle. Erré en la respuesta, es una cifra algo menor, son 3.161.334 pesetas, para ser exactos. Pero lo importante es el comentario posterior de mi Madre, “cuando nos informan de los casos de corrupción deberían darnos, también, las cifras en pesetas para que fuéramos conscientes de la monstruosidad de la estafa que estamos conociendo cada día”. Porque, a veces, asombra la facilidad con la que se manejan ciertas cifras, sin darnos cuenta realmente de lo que hay detrás de ellas y sin que tenga el correspondiente reproche social y judicial. A este respecto, lean aquí este breve artículo, merece la pena llegar hasta el final.

Ya ven que no le falta razón a mi Madre. Hemos perdido las referencias del coste de las tropelías de las que nos dan cuenta los medios, que no los tribunales, todos y cada uno de los días. Mi Madre, a sus casi 92 años, no necesita que yo le haga esos cálculos monetarios, domina el cambio perfectamente, el por qué es otra historia. Es una forma retórica para, inclusive a mí mismo, hacernos ver la gravedad de lo ocurrido en este país, Cataluña incluida.

Pero es que, en general, se ha perdido la perspectiva del auténtico valor de las cosas con la entrada en funcionamiento en nuestra vida cotidiana del euro, el 1 de enero de 2002. Basta recordar que en ciertos ambientes, algunas personas equiparaban la moneda de 1 euro con nuestra moneda de 100 pesetas. Nos creíamos millonarios y nos estábamos haciendo pobres con esas equiparaciones y, perdón por lo abrupto, así nos ha ido, ¿cuántos precios han visto bajar como consecuencia de crecimientos desmesurados con anterioridad? y ¿cuántos salarios han visto aumentar en las nuevas contrataciones con relación a los de sus predecesores en esos mismos puestos?

Pero volvamos al euro y la peseta, denominación procedente del catalán, para tomar conciencia de lo ocurrido y que nos está pillando distraídos con otros menesteres. El pasado día 3 de este mes, nuestro querido Instituto Nacional de Estadística (INE), fiel a la palabra dada, ha hecho pública la serie completa del PIB (producto interior bruto) de España desde 1995 hasta 2013 con el nuevo Sistema de Cuentas Nacionales, SEC-2010, que incluye información sobre el valor de los negocios ilegales y de lo que hablaremos otro día.

En dicha serie estadística, el PIB de 2013 se ha multiplicado por 1,5 con relación al de 2001, el anterior a la entrada del euro y que nos debe servir de referencia. Multiplicar el PIB por 1,5 en 12 años está bien, pero si tenemos en cuenta el aumento de población registrado en el país, el dato ya no es tan brillante, pues solo se ha multiplicado por 1,35. Realmente nuestra riqueza, medida por lo que producimos, no ha aumentado tanto en estos 12 años; y sin olvidar que en los años 2012 y 2013 la población ha disminuido.

Y pensando en lo ricos que éramos porque, según algunos, 1 euro eran 100 pesetas, no nos dimos cuenta de que los asalariados estaban perdiendo poder adquisitivo, un día sí y otro también. Las rentas de los asalariados cuando empieza a funcionar el euro representaban el 48,3% de todas las rentas, al terminar 2013 esas mismas rentas habían pasado a ser el 46,7%, solo se habían multiplicado por 1,45. Ya ven, habían crecido, pero menos que otras. El excedente de explotación bruto se había multiplicado por 1,55 y había pasado del 42,3% de la renta total al 43,7%. Y mientras tanto nos hemos pasado los últimos 7 años hablando de lo mal que van las empresas y, para evitarlo, lo que deberían bajar los salarios para ser más competitivos, ¿en favor de quién?

Estoy convencido que si, como dice mi Madre, las tropelías cometidas se anunciaran en pesetas, esto empezaría a cambiar más deprisa. De la misma forma que si los actores económicos prestaran más atención a las estadísticas, no se producirían las situaciones de angustia que se están dando con frecuencia y este país, Cataluña incluida, tendría una salida a la crisis económica. Empieza a ser normal, por cotidiano, oír hablar de salarios de 800, 700 e, incluso, 600 euros mensuales; salarios propios de finales de los 80 del siglo pasado, ¿los precios de los productos también son de finales de los 80 del siglo pasado?

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

Un comentario en “referencias al euro

  1. Jacinto Moral

    Efectivamente, en España se pensó en la paridad peseta / céntimo, 100 Pts= 1 €. Poco después del paso al Euro, un café ya costaba 1€… Pero resulta, que el salario de un recién Licenciado en el año 97, como el que suscribe eran 135.000 pts, sí sí, no se asusten, 811 €. Y resulta que con eso conseguíamos ahorrar e incluso llenar el depósito de nuestro pequeño utilitario. Ah, perdón, que ahora los Licenciados ya no llevan utilitarios, si no coches de verdad…

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