ansia y verdad (1)

 

La semana pasada se hacía pública la adquisición por una entidad financiera de una participación en una sociedad que le permite acceder a una de las grandes constructoras del país. Y al leer la noticia, me pregunté ¿para que quiere esta antigua caja una participación en una constructora? Repasando otros diarios descubrí que la noticia no era como me la habían vendido inicialmente.

Esta venta de noticias tan dispar me lleva a preguntarme, ¿hay ansia por que las cosas sean de color rosa?, ¿hay ansia por que las cosas sean de color negro? Sea cuál sea la posibilidad predominante, lo que hay son ansias por embarullar la situación y no contar toda la realidad, al menos es lo que parece.

En los procesos de reestructuración ordenada de ciertas entidades financieras no nos han contado toda la realidad, que es bastante más cruda de lo que podríamos imaginar. Deben saber que “proceso de reestructuración ordenada” es la denominación suave que se utiliza para hablar de los reconocimientos de pérdidas y el cierre de una parte de la actividad en las entidades financieras, no solo en las cajas de ahorros. El Banco de Valencia, vendido al banco al que parecían gustarle las constructoras, por 1 euro, después de que el estado pusiera 5.500 millones de euros y que nunca recuperaremos, es gestionado con un EPA del 72,5% y por una cuantía indeterminada, pero que podría suponer entre 300 y 600 millones de euros adicionales. Es decir, un coste de unos 6.000 millones de euros. Por un banquito, 6.000 millones de euros, porque decían que no era viable. ¿Nadie nos va a contar los activos fallidos que dan lugar a esas pérdidas?

EdificiodecristalY alguno, bueno casi todos, se estarán preguntando, ¿qué es un EPA? Pues un gran avance de modernidad financiera. EPA es un Esquema de Protección de Activos, ¿a que suena bien? Pues es muy malo para usted y para mí. Porque los activos que protege son los deteriorados y que han sido adquiridos por un tercero, a coste cero, como el relatado más arriba. Vamos a ver en que consiste un EPA. Una entidad financiera compra al estado otra entidad financiera, que está en problemas. La entidad con problemas tiene una cartera de préstamos muy dudosos, así qué la entidad compradora le dice al estado, “tienes que hacerme un seguro” y el bondadoso estado le dice, “durante los próximos diez años, las pérdidas que se produzcan por impagos en esos créditos te las cubro en un 80%”.

¿Creen que todas las pérdidas que se puedan producir serán “auténticas”?, ¿No estará el estado facilitando ciertas insolvencias con esta práctica?, ¿Favorece esta práctica la competencia?

Pero no hemos visto lo mejor, las pérdidas que ha producido la famosa CAM (Caja de Ahorros del Mediterráneo) han sido de 5.250 millones de euros, hasta ahora, pero podrían llegar a ser 22.000 millones de euros, han leído bien, 22.000 millones de euros. Y es así porque el EPA concedido a la CAM es del 80% sobre 21.000 millones de euros durante diez años. Sepan que no han pasado dos años y el ministro de Economía ya reconoce 15.000 millones, 5.500 millones de euros por aportaciones de capital y 9.500 millones de euros por el EPA.

Dice el ministro, y nominalmente no le falta razón, que el coste del EPA lo paga el Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito, que se nutre de aportaciones de las entidades de crédito. ¿Lo creen? Yo no, visto lo ocurrido a lo largo de la historia. Pero obviando quién será el pagador de esta parte del coste, ¿entienden por qué las entidades financieras han restringido el crédito y el que conceden es a un precio desorbitado? Lo pagamos de una u otra forma, entre los ciudadanos.

CuerdasCon todo lo dicho no hemos hecho más que empezar, nos quedan más casos por visualizar, casos sobre los que reflexionar. Tan delicado es el tema que me causa ansia no conocer la realidad. A estas alturas del año 2014 no conocemos aún que ha pasado durante 2013 en el Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito (FDGEC), ni en el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), ni en la famosa SAREB (Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria).

Tengo ansia por conocer la verdad. Con estas pérdidas anunciadas creo que los contribuyentes nos hemos ganado el derecho a una comisión de investigación parlamentaria sobre lo ocurrido. Tengo ansia por conocer los nombres y apellidos de los créditos fallidos. ¿No les parece que tanto dinero perdido nos otorga el derecho de saber?

Seguirá

Escrito por Pedro Luis Egea Vega

Pedro Luis Egea Vega

Un comentario en “ansia y verdad (1)

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